La iniciativa de la reforma a la Ley de Protección Animal, ya está en manos de los señores diputados, desde el pasado 11 de febrero. Esta Ley prohibirá los espectáculos donde se utilicen animales. Por fin, se ha considerado las malas condiciones en que viven, alimentación deficiente y un alto grado de estrés continuo. Entre los animales que se han venido explotando en circos y otros espectáculos, se encuentran especies protegidas y próximas a la extinción, tanto nacional como mundial.

Desde España y, como defensora a ultranza de todo ser viviente, siento una gran alegría al comprobar cómo la lucha de tantos activistas, paso a paso, va a consiguiendo una vida mejor para nuestros hermanos menores. Esos que, sin duda, sienten, como tú y como yo.

A los que mucho tiempo atrás nos preguntábamos sobre los sentimientos de los animales, porque nos parábamos a observar sus reacciones, nos tachaban, automáticamente, de locos, estúpidos y poco menos que de sacrílegos. Ahora, la ciencia se está cuestionando, incluso, si albergan alma, cosa que yo jamás dudé. Es pues de justicia darles el trato que se merecen, por lo que son y por la ayuda que nos han venido prestando a lo largo de los siglos.

Aquí en las "Españas" seguimos en la lucha. Cada vez somos más los que abogamos por conseguir la total abolición de las corridas de toros. Los esfuerzos también van encaminados a acabar con la macabra tradición de los toros de la Vega, Medinaceli, el toro "embolao", en Cataluña y decenas y decenas de espectáculos destinados a "entretener" a individuos con un alto grado de psicopatía. Me permitiría aconsejarles una visita al psiquiatra.

En España son ya decenas de santuarios los que albergan animales rescatados de industrias cárnicas, lácteas y otras que, en su mayoría, llegan en un tristísimo y lamentable estado. Esto abre nuevas y renovadoras esperanzas para el contento de los que tanto les respetamos.

En toda lucha siempre hay uno que gana y otro que pierde. En este caso, se entienden las protestas de los trabajadores del circo que se ganan la vida con animales que, para bien ser, habrían de estar en su medio natural. Tal y como le gusta estar al animal humano. ¿O no? Yo, les diría que ahora, tienen una oportunidad magnífica para desarrollar su propia creatividad y mostrar por el mundo, cuan artistas son.

Mi enhorabuena a la compañera Martha Alarcón Martínez, defensora en Xalapa, Veracruz, y a todos los activistas en la lucha. La unión hace la fuerza. Sí, señor.