Si soy sincera, no sé por dónde coger esto. Leer y escribir sobre transgénicos eriza la piel y nos pone muy malitos. Recientemente, los Monsanto y Cía, previo consentimiento del Gobierno mexicano, han violado los anhelos del pueblo de querer conservar su cultivo autóctono, primitivo y natural. Sin demasiadas florituras, vamos al grano y nunca mejor dicho.

En primer lugar, hablemos de la tierra y de cómo la envenenan y la convierten en yerma en un tiempo no muy largo. Estas semillas arrasan y alteran millares de especies de vegetales que, hasta ahora, los campesinos podrían volver a reproducir gracias a un laborioso trabajo y el simple y generoso regalo de la tierra. Una vez plantadas, ya no hay vuelta atrás. Si el campesino quisiera volver al cultivo original, jamás podría, porque, nutrientes y propiedades del suelo, se verían completamente afectados por el veneno, para insectos, que las semillas llevan incorporados, en especial, las de soja y maíz que contienen Roundup, el herbicida más venenoso del mundo. Ese terreno, pues, tan sólo admitirá, en el futuro y, a un precio de oro, las semillas de Monsanto. A partir de aquí, y si no paramos esto, será prácticamente imposible autosustentarnos de nuestra tierra y nos veremos sometidos por estos genocidas.

¿Qué le ocurre a nuestro organismo? El Dr. Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, declara en una amplia entrevista que, las variantes de estas semillas, portadoras de agentes químicos, se encuentran en todo tipo de bebidas gaseosas y refrescantes, dulces, salsas y platos precocinados y carne de animales alimentados con productos transgénicos, entre otros muchos productos de consumo diario. De ahí, las enfermedades que viene provocando, ya sin ningún tipo de duda, tras ser comprobado con ratas de laboratorio a las que se había alimentado con estas semillas: cáncer, trastornos hormonales y metabólicos, enfermedades nerviosas, inmunitarias y reproductivas.

Afirma Séralini que, la Unión Europea, según indica la ley, ha solicitado a Monsanto los resultados públicos de las pruebas a fin de aprobar o rechazar el comercio de estos productos. Sin embargo, y aquí otro escalofrío, la multinacional dice que son datos confidenciales. Pero, debemos seguir exigiendo a Europa que estos análisis salgan a la luz pública, de este modo, ya no cabría discusión alguna sobre los nefastos efectos de los OGM (Organismo genéticamente modificado).

Científicos honestos e imparciales, siguen en la investigación y alzan su voz contra este tipo de alimentos. Ahora, es el pueblo llano, el más afectado, el que hemos de manifestar nuestro rechazo más salvaje. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Ecología