El 21 de febrero la empresa multinacional Coca-Cola anunció el cierre temporal de su planta en Chilpancingo, Guerrero. La decisión no fue sorpresa, considerando que algunos trabajadores y vehículos de ésta importante empresa refresquera han sufrido agresiones y atentados desde el incremento de la inseguridad en Guerrero, ya sea a manos del crimen organizado ó por el cierre de casetas y carreteras.

Los constantes bloqueos en el lugar, aparentemente en apoyo por la desaparición de los 43 normalistas, ó más aún, por la inestabilidad y crisis del #Gobierno guerrerense que ha ignorado las súplicas de los sectores menos favorecidos, terminaron por afectar de forma importante los intereses comerciales de una de las empresas más poderosas del mundo.

Coca-Cola informó a la COPARMEX ( Confederación Patronal de la República Mexicana) que han sufrido la pérdida por robo ó ataques a 250 de sus camiones desde la desaparición de los 43 normalistas.

La decisión pone en el papel una serie de preguntas: ¿que se puede esperar a todos aquellos negocios micro y pequeños que no cuentan con las medidas de protección, seguridad e infraestructura que ofrece Coca-Cola a todos sus empleados? ¿Qué pasará con todos aquellos trabajadores que hoy en día se han quedado sin empleo?

La situación se torna cada día más difícil para  Guerrero, desafortunadamente para sus habitantes no se vislumbra en un futuro inmediato una pronta solución para el restablecimiento de una vida política, económica y social sana.

Por el contrario, con el desalojo del día de ayer por miembros de la Policía Federal hacia miembros de la CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero) en Acapulco, y que dejó como resultado a un profesor muerto, la situación parece no mejorar.

Ante la situación de violencia en la entidad, también es necesario el preguntarse ¿por qué no existen manifestaciones a favor del aumento real en los salarios de los trabajadores? ¿o en contra del desempleo? ¿por qué no manifestarse en contra de compadrazgos y nepotismos dentro del gobierno?, las respuestas quedan en el aire ante la falta de seguridad.

El cierre de la planta de Coca Cola es lo que comúnmente se conoce como "la punta del iceberg", esto es,  la primer consecuencia ante faltas evidentes. El tiempo revelará si existen otros problemas o conflictos de interés en la élite del gobierno. #Política Guerrero