Ayer, en la entrega de los Premios Oscar 2015, por segundo año consecutivo, un mexicano se llevó el Oscar a Mejor Director, así mismo, por segundo año consecutivo el cinefotógrafo mexicano, Emmanuel "El Chivo" Lubezki, se llevó el Oscar a Mejor Fotografía. Esto, si bien no ha generado la euforia que generaría que la Selección Mexicana de futbol ganara un mundial (aunque sin duda debería generarla) sí ha detonado de cierta manera la chispa de orgullo latente pero voluble que tenemos los mexicanos por nuestro país cuando algo "nos sale bien".

Pero, ¿orgullo por qué?... Sí, Alejandro González Iñárritu, Emmanuel Lubeski y Alfonso Cuarón son cineastas mexicanos ganadores del Oscar, pero, ni "Birdman" ni "Gravedad" ni ninguna de sus últimas 3 películas son mexicanas, son películas realizadas por personas nacidas en México, pero hasta ahí.

Si somos realmente honestos habría que admitir que este orgullo que sentimos hoy no tiene nada que ver con que sean cineastas mexicanos y más bien tiene que ver con el éxito profesional que ellos como cineastas han logrado personalmente, a pesar de ser mexicanos. 

Y sí, así lo digo, a pesar de ser mexicanos, porque aunque tenemos una industria cinematográfica "creciente", siguen llegando a los cines, y en muy pocas y general muy mal ubicadas salas comerciales , un promedio de 60 películas mexicanas al año... sí, SÓLO 60 AL AÑO.

Pero, qué podemos esperar en un país en el que sin pensar en las consecuencias el gobierno le restó 4 millones de pesos al presupuesto de cultura el año pasado.

 O cómo podemos hablar de una industria de #Cine mexicano verdaderamente creciente cuando en el 98% de las películas mexicanas aparecen las mismas caras y los mismos nombres. o cuando es tan difícil acceder a un apoyo del IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía), o cuando por más que exista un estímulo fiscal es tan difícil encontrar patrocinadores.

Como siempre, tenemos todo para ser una enorme potencia mundial y no sabemos aprovecharla, y como siempre, hay alguien afuera que sí se da cuenta, se lo lleva  de México y lo potencia a su favor, no al nuestro, porque les puedo apostar, por muy triste que sea, que jamás volverá a haber una película mexicana dirigida por Iñárritu o Cuarón, ni por Gillermo Del Toro aunque no haya ganado un Oscar todavía, y tampoco fotografiada por Lubezki.

Respondiendo a Sean Penn quien a manera de broma preguntó: "¿Quién le dio a estos hijos de puta el permiso de residencia?" 

- Quien realmente creyó en ellos.  #Premios Oscar