El pasado 27 de marzo México y Noruega comunicaron a la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) sus contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC por sus siglas en inglés) para hacer frente al calentamiento global.

México y Noruega son, junto con Suiza y la Unión Europea, los únicos miembros de la CMNUCC que han comunicado sus INDC con antelación a las negociaciones climáticas que tendrán lugar en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre del presente año. La conferencia de París buscará lograr un acuerdo mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Nuestro país espera reducir el 25 por ciento de sus emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero al año 2030 con respecto a un escenario inercial de crecimiento. La meta de Noruega es reducir el 40 por ciento  de sus emisiones de GEI para ese mismo año con respecto a los niveles de 1990.

Los compromisos de México y Noruega reflejan las responsabilidades comunes pero diferenciadas de dos países con distintos niveles de desarrollo.

De acuerdo con datos del Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés), México se encuentra en el lugar número 11 entre los países con mayor volumen de emisiones de GEI a la atmósfera. Sin embargo, sus emisiones per cápita (5.86 toneladas de dióxido de carbono equivalente o tCO2e) están por debajo de la media mundial (6.29 tCO2e). Noruega, en cambio, ocupa la posición 81 en el listado de los mayores emisores del planeta, pero su contribución per cápita (10.09 tCO2e) supera el promedio mundial.

En otras palabras, México tiene menor responsabilidad relativa en el calentamiento global que Noruega, y por lo tanto su contribución a los esfuerzos globales de mitigación de GEI es proporcionalmente menor.

Al establecer como línea base para reducir sus emisiones un escenario de crecimiento inercial y no un volumen de emisiones generadas en el pasado, México afirma su legítima aspiración a un mayor nivel de desarrollo aprovechando las fuentes convencionales de energía (promoviendo al mismo tiempo una transición energética). Noruega, por el contrario, fija un año base para cuantificar el volumen de reducción de emisiones buscando una transición energética que permita sostener los actuales niveles de crecimiento (sin renunciar al aprovechamiento de energías convencionales).

En una próxima entrega se explicará el potencial de complementariedad entre las estrategias de mitigación de GEI de México y Noruega. #Ecología #Europa