Había una vez un insigne representante de la política mexicana, probó como ninguno, (decía robar, pero "poquito") que administraba una pequeña comunidad de esas de las que existen miles en el territorio nacional, preocupado por el bienestar de su pueblo convocó a sus gobernados a una reunión en la plaza principal para darles a conocer sus planes de trabajo en busca del mejoramiento en las condiciones de vida de sus conciudadanos que democráticamente lo habían elegido.

Ya todos congregados en el sitio, el señor munícipe iniciaba su perorata, cuando de repente apareció entre la multitud un globo de esos 'grandotes' (como un balón enorme) que distrajo a los asistentes del importante mensaje, poco a poco el barullo fue creciendo de tal forma que el político ya desesperado por la nula atención que a su discurso prestaba la turba, señaló en tomo molesto: "Mendigo pueblo globero, por eso están como están" y pasó mejor a organizar un baile.

Sirva el cuento anterior para tratar de entender lo que sucede en nuestro país, siempre ha existido el personaje de turno a quien culpar, a quien señalar como el autor de todas nuestras desgracias, hoy día podemos leer cómo las personas profieren toda clase de insultos para demostrar su molestia, su rabia ante el evidente derroche y despilfarro que de los recursos públicos hacen nuestros gobernantes, se consigna por todos los medios y en muchos casos con pruebas contundentes la manera en que en un corto tiempo los ocupantes de los cargos públicos se hacen de fabulosas fortunas, es así como la transparencia y el derecho a la información se convierten en cinismo pues saben bien que la justicia jamás lo alcanzará.

El desbordamiento social es ya inevitable, tendríamos que dejar de ser un pueblo "globero" entendido como distraído y desentendido de las cosas importantes y prestar todo nuestro hacer y quehacer a resolver los verdaderos problemas que agobian al país, la corrupción, la impunidad y el abuso que cometen todos los que al poder llegan, los actos de barbarie en contra del pueblo son cotidianos, no estamos en guerra y sin embargo nuestro #Gobierno adquiere armamento por miles de millones de dólares a los EE.UU. que es lo que preparan, que temen, que tratan de anticipar.

El país se encuentra convulsionado, distintas zonas de la geografía nacional evidencian la desesperación del pueblo, desde los jornaleros de San Quintín Baja California que claman por terminar con las condiciones porfirianas y de moderna esclavitud en las que tienen que sobrevivir, las desapariciones forzadas en Guerrero con la colusión de las mismas fuerzas públicas de los 3 niveles, la complicidad tacita con el crimen en Michoacán, la frontera Tamaulipeca que diario vive en el terror. Cada día que pasa los mexicanos creen menos en la justicia del país; la confianza en las autoridades simplemente no existe.

La democracia es un vodevil y los paridos políticos solo buscan mantener sus prebendas, el sistema es evidentemente corrupto, es el momento en que todos los sectores del país juntos convoquemos a un congreso constituyente que sea responsable de sentar las bases para la reconstrucción de México, es el momento histórico en el que se tiene que enfrentar la realidad y elaborar una nueva constitución que deje fuera a los políticos actuales, es el momento de una transformación profunda que de cara a los años por venir le brinde a los mexicanos una real oportunidad de justicia y progreso.