Ayotzinapa, ¡Oh pequeño municipio guerrerense! De ser desconocido para la amplia mayoría de la nación y de los mexicanos que la habitamos, pasaste a ser, no sólo el centro de atención, sino ampliamente conocido por la triste tragedia que ocurrió en tus inmediaciones. 43 normalistas que se encontraban luchando contra la Reforma Educativa, como otros movimientos y facciones en el Magisterio, pero ninguno tuvo la suerte que en este pequeño lugar, ya que estos aspirantes a mentores fueron capturados por fuerzas del #Gobierno y finalmente, asesinados. Convirtiéndose en la piedrita del zapato favorita de los opositores a la administración de Peña Nieto.

Desde su fallecimiento, padres y familiares de los finados han estado recorriendo el país, a lo largo y a lo ancho en busca de justicia para sus muertos. Una autoridad que los escuche y que haga una investigación que finalmente fructifique en sanción para los responsables. Al parecer, la causa ha fructificado y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) institución en la que se han presentado, al menos una docena (12) de denuncias por distintas violaciones. Las cuales incluyen solicitud al debido proceso, torturas, tratos crueles y otras alteraciones.

El 6 de mayo de éste año se presentó el Tercer Informe en el que los voceros de la CNDH; Carlos Beristaín y Claudia Paz, expresaron que se encuentran en proceso de unificar los 13 procesos que se llevan a cabo en 6 juzgados distintos, buscando que el caso tenga una visión integral y más completa. También relataron que el 5 de mayo, el Comisario de la Policía Federal, Enrique Galindo, se había entrevistado con los familiares de los fallecidos normalistas y acordó con ellos que el proceso de búsqueda continuaría (ya que se tiene la creencia que no todos murieron y que hay algunos vivos, en alguna parte del estado). También desean (los de la CNDH) entrevistarse con los soldados del Vigésimo Séptimo (27) Batallón, ubicado en Iguala para contrastar la información que ellos tienen y conocer su parte de la historia.

Esto es lo que ha ocurrido con el caso Ayotzinapa, no es para minimizar, ni para ridiculizar a las víctimas, ni mucho menos para decirles a sus familiares (a quienes sin duda alguna, el gobierno o quien sea que haya ordenado sus muertes/desapariciones causaron) que dejen esta causa, porque no lo van a hacer. Pero los hechos son, al menos desde mi particular opinión y con los datos que tengo de este caso es la siguiente:

Primero, Ayotzinapa es un municipio del estado de Guerrero, famoso por su puerto de Acapulco, pero no es lo único, también son famosos por ser uno de los bastiones más radicales y agresivos del magisterio. Sus maestros (o al menos así se acreditan) son conocidos por tomar calles, cerrar carreteras, llevar bombas molotov, gritar, hacer escándalo y, por supuesto (no hay que perder este punto) quebrantar las leyes. Es cierto que la medida tomada fue radical y excesiva, sí lo fue. Pero también me he hecho esta pregunta desde que me enteré del suceso y es la siguiente y la formulo porque me parece que nadie está viéndolo así: ¿Por qué los familiares (que hoy van de institución en institución pidiendo justicia) no mostraron esa preocupación por sus muertos cuando podían evitar que fueran a hacer ese relajo? Si hubieran hecho esto que mencioné, probablemente se estarían ahorrando lágrimas, tristeza, pena y todo eso que sienten hoy.