Catorce directivos de élite de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), fueron detenidos en Suiza, a petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, por corrupción superior a los 200 millones de dólares, y ya se le pide a su presidente, Joseph Blatter, que renuncie debido al escándalo y a la imagen pésima de la FIFA, pero aunque eso ocurriera, el problema seguiría (y seguirá) ahí y en todas partes.

Los corruptos: Jeffrey Webb, de Islas Caimán, y vice presidente del Comité ejecutivo; Eugenio Figueredo, de Uruguay, integrante del Comité ejecutivo y presidente de la Conmebol; Jack Warner, de Trinidad y Tobago, ex miembro del Comité ejecutivo y señalado en anteriores denuncias de corrupción no atendidas y Eduardo Li, de Costa Rica, junto con cómplices como Julio Rocha, Costas Takkas, Eugenio Figueredo, Rafael Esquivel y José María Marín, Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol hasta 2013, son los señalados por las autoridades suizas y estadounidenses, pero no tocan al Presidente del organismo, quien no ha dicho "esta boca es mía" a pesar de la magnitud del escándalo.

Todo este ruido mundial evidencia el carácter consustancial de la corrupción en el sistema económico y político imperante, basado en las ansias de fama y fortuna a toda costa; a nadie le importa incurrir en las peores prácticas y violentar todas las normas, jurídicas y no jurídicas, para lograr su propósito; los capitalistas medios de comunicación quieren hacer negocios jugosos con el deporte mundial y los directivos, que conocen de las ambiciones de aquellos aprovechan la oportunidad y los obligan a compartir el negocio exigiendo extorsiones por la asignación de los derechos, y lo mismo con los gobiernos que aspiran a obtener la sede, lo cual les permite compartir el botín con quienes deberían frenarlo y sancionar a los responsables. Esto no cambiará aunque cambien a todos los integrantes de la FIFA.

Prueba de ello es que durante más de 20 años (según la revista ESPN) pidieron y recibieron sobornos por asignación de contratos publicitarios, derechos de transmisión de los multimillonarios eventos que organiza la FIFA y hasta por la designación de la sede en la cual se realiza cuatrienalmente el mundial de fútbol, supuestamente sin que nadie se diera cuenta. Se habla de lavado de dinero en proporciones similares, delito que nunca se ha podido cuantificar con precisión por las artimañas de sus autores para esconder los fondos obtenidos y por los privilegios que paraísos fiscales como Suiza e Islas Caimán les otorgan.

Ahora resulta que el Federal Bureau of Investigation (FBI) y las autoridades suizas fueron los descubridores de la gran cadena de fraudes y extorsiones por más de USD 200 000 000.00 y… ¡sorprendente!... Blatter, en vísperas de su inminente reelección en la presidencia de FIFA, no fue señalado a pesar de que su intervención en la asignación de las sedes mundialistas es determinante, y le son inseparables los contratos de transmisión.

Y Loretta E. Lynch, recién ungida Procuradora, quiere iniciar su gestión con un gran golpe mediático a través de la persecución de los que resultan ser sólo chivos expiatorios, cuya extradición solicita alegando que dañaron interesas de Estados Unidos al operar a través de bancos del país y evadir impuestos. Como siempre, quieren ser los héroes de la película. #Futbol