Han pasado ya algunos meses desde el estreno de la tan esperada cinta sobre sadomasoquismo. El Señor Grey se convirtió rápidamente en blanco de memes, y en el tema principal de conversación entre algunas mujeres que lo califican como "el hombre perfecto". 

La búsqueda de la pareja ideal ha dado un vuelco, al menos en apariencia. En otras épocas, las mujeres aún tenían en mente la imagen del hombre caballeroso, aquel que pudiera ser el Príncipe Azul; educado, cariñoso, dulce, de buen trato y con mucho, mucho dinero para que pudiera ofrecerles una vida digna como princesas.

Hoy en día ese estándar se mantiene. El Señor Grey es una prueba contundente de ello. La historia de Anastasia y este hombre no dista mucho de un cuento de hadas, salvo por un pequeño detalles. A las princesas de cuento se les considera seres frágiles y sumisos que buscan la protección de un hombre a toda costa, muchas feministas argumentan que dichas princesas son solamente víctimas del patriarcado. ¿Acaso Anastasia también lo es?

Antes de continuar, debo aclarar que mi opinión está únicamente fundamentada en la cinta, no en los #Libros. Si cometo algún error en cuanto a la esencia misma de la historia, ya sabrán de qué manera me lo pueden reprochar.

Anastasia es una muchacha noble, sin malicia. Una virgen que dedica todos sus esfuerzos a su carrera. No es una mujer fuera de lo común. No se peina, ni se maquilla, no usa ropa cara, ni zapatos de tacón. Sin embargo, pudo atraer la atención de ese hombre poderoso que se excitaba tan sólo con verla morder una pluma.  

No. Anastasia no es una princesa que espera ser salvada. Al contrario. Ella busca salvar, ella quiere rescatar al Señor Grey de su abulia emocional. Su situación ciertamente es peor que la de las princesas de cuento.

Salvar a una persona de sí misma parece más narcisismo que altruismo. Cuando un ser humano (hombre o mujer) pretende acercarse a otro en aras de cambiarlo, está transgrediendo su individualidad. No existe respeto por la voluntad del otro, no se respeta su libertad de ser lo que quiera ser. Pero esa no es la peor parte, sino las evidentes contradicciones.

Aquí empieza el problema a nivel social. ¿Por qué algunas mujeres quieren que las amen tal y como son, pero ellas sienten la necesidad de querer cambiar a su pareja? Aún más. ¿Por qué si un hombre NO debe fijarse en los atributos físicos, una mujer sí debe buscar un hombre atractivo con abdominales marcados y cuentas de banco millonarias? 

Quieren ser amadas por su interior, pero sólo por hombres guapos. Así que los feos ni se apunten. Ellas tienen derecho de andar despeinadas y con ropa de abuelita, pero los hombres deben andar con trajes Armani y en autos de lujo. No piensen que es porque ellas sean superficiales. Tan sólo son incongruentes.

El dilema verdadero es que ya no saben lo que buscan. El amor que antes era materia de filósofos, hoy sólo es un producto mercadológico más. Ellas no saben lo que quieren, luego llega alguien con una mala película a decirles qué deben buscar. 

El Príncipe Azul en mi opinión personal es un sujeto tremendamente aburrido. Pero lo mismo me parece el Señor Grey. Ninguno de los dos tiene valores verdaderamente viriles. Ambos son humanos conflictivos con serios traumas psicológicos. 

No hemos avanzado mucho. Todavía hay mujeres que no saben que una relación que vale la pena se da entre dos seres humanos emocionalmente sanos. El camino es largo. Quizás alguna vez podamos entender que tratarse bien como pareja no es una cuestión de género, sino de humanidad. Mientras tanto a seguir tolerando que digan que el Señor Grey es el hombre ideal. #Cine #Tendencias