Todos hemos escuchado en alguna ocasión que la mejor forma para evitar y resolver conflictos es el de la comunicación, pero ¿qué pasa cuando en nuestra relación de pareja uno de los dos decide no hablar cuando hay alguna situación de molestia? 

Es común que las personas que optan por no discutir argumenten que es la mejor manera para no hacer más grande el problema o pelear con intensidad y terminar diciendo cosas que puedan herir al otro. Esto seguramente tiene algo de verdad si consideramos que este tipo de personas no cuentan con recursos emocionales para mantener un punto de vista o defender un argumento con asertividad, es decir, sin lastimar u ofender a su interlocutor; tal vez tampoco tengan la madurez para aceptar la coresponsabilidad en una relación de pareja, la humildad para disculparse ni la confianza para expresar sentimientos y emociones.

Sin embargo, es un tanto negligente no "empoderarse" y hacer lo necesario para superar estas limitaciones personales; pues el silencio puede generar en tu pareja la sensación totalmente opuesta al amor: ¡la indiferencia!

Sí, contrario a lo que se piensa, no es el odio lo contario al amor; por eso, cuando se elige evadir una conversación se genera un pensamiento negativo sobre la relación, la creencia de poco interés y compromiso para que sean funcionales y sobre todo, se siente un abandono y desconsideración hacia las necesidades de tu pareja y de la relación en si.

Al estar juntos, enojados, tristes y sin hablarse; el lenguaje corporal también hace lo suyo al evitar el contacto físico y visual, pueden haber gestos de desprecio y exclusión de algunas actividades comunes como al comer. Todo esto en su conjunto y bajo un esquema de repeticiones, provoca en la pareja distancia emocional; pues la confianza decrece y afecta sin duda la intimidad, la interacción, la comunicación y el deseo de permanencia en la relación.

Dado lo anterior me parece importante considerar diferentes opciones para conversar, por ejemplo escribir, pues les da el tiempo para pensar bien lo que quieren comunicarle a su pareja, también pueden hacer algún juego de roles, llevar un diario compartido o pedir apoyo profesional; lo importante es que se hagan entender y que generen alternativas para solucionar sus problemas, pues ignorar un problema solo posterga lo inevitable.  #Familia #Psicología #Matrimonio