La contratación temporal y por honorarios cercena derechos laborales

Gana terreno en México esta forma de fraude laboral, por se una forma de ahorrar recursos en el pago de personal

José Manuel Rodríguez Romero

Desde hace algunas décadas, en México se contrata personal para realizar #Trabajo personal subordinado, creyendo que la denominación cancela los derechos laborales de los prestadores de servicios profesionales; y tal creencia es compartida, la mayoría de las veces, por el patrón y el empleado contratado bajo tal esquema, lo cual evita reclamos de prestaciones y, al finalizar la relación de trabajo, de las correspondientes indemnizaciones. Así cercena los derechos laborales.

A dicho esquema recurre la empresa privada de todo tipo, las universidades privadas y públicas y hasta aquella que podría considerarse el paradigma de respeto a los derechos laborales de su personal, la Universidad Autónoma Chapingo; Lo mismo hacen los gobernantes en los estados y corre la versión de que, cuando llegue el momento, los docentes de Telebachillerato y del Sistema Nacional de Bachillerato y todo el sistema educativo nacional, deberán presentarse a concurso de oposición para ocupar las plazas de base que se generen, y no se sabe qué pasará con quienes no tengan la dicha de obtener su plaza por concurso, en abierta contravención de la fracción XXVII del artículo 123 constitucional y el 5 de la Ley Federal del Trabajo que establecen la nulidad de cualquier disposición que implique renuncia de derechos por la parte trabajadora.

Y los trabajadores se resignan a ello por desconocimiento de sus derechos y de la protección que de ellos hacen la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Federal del Trabajo, sin enterarse de la burla y el atropello de que son víctimas.

Los docentes de todos los niveles educativos del sistema público, esperan pacientemente que llegue el tiempo de obtener el derecho a concursar por la plaza y definir, con ello, su futuro laboral y económico, a pesar de la garantía de estabilidad laboral contenida en el artículo 39 de la citada Ley Federal del Trabajo, que hace depender la duración de la relación laboral de la duración o tiempo de existencia de la materia de trabajo y los subsiguientes les otorgan todos los derechos de cualquier trabajador de base o por tiempo indeterminado.

Pero lo que realmente podría parecer extraño es que abogados, conocedores de esta situación, acepten contratos en las mencionadas condiciones, firmen los contratos y renuncien, de hecho, a sus derechos laborales. ¿Por qué sucede esto? Las tasas de desempleo de 4.2% y subempleo, pues el 40% de la población económicamente activa en nuestro país se encuentra en este sector, [1] nos ayudan a entenderlo; aunque se considera la abogacía una forma liberal de ejercer el Derecho, la cantidad de licenciados en Derecho que buscan trabajo ha rebasado las posibilidades del foro y ello los conduce a la búsqueda de trabajo asalariado y al sometimiento de las leyes del mercado laboral como los demás; la diferencia reside en que los juristas pueden, cuando sea prudente, demandar al patrón y eventualmente hacer valer sus derechos laborales, lo cual hacen sólo cuando ya decidieron no continuar trabajando para el mismo patrón.



[1] El Economista, 25 de mayo 2015.