El día de hoy salió publicado un artículo en Excelsior de un tal Pascal Beltrán del Río en el que menciona su enojo con la "Megapeda" en las islas realizada el viernes pasado. Sin embargo, leemos un texto profundamente confuso y vago, sin argumentos y en el que el autor toma la parte por el todo. Encontramos pues, únicamente juicios morales y sentencias de una persona apartada del ambiente universitario que apuntan a presentar ejemplos extremos para concluir con que lo mejor es un recrudecimiento de las sanciones universitarias.

Primero, Beltrán del Río menciona que la autonomía universitaria se ha convertido en un pretexto para convertir al campus universitario en un territorio sin ley. Por ejemplo, según él, el auditorio Justo Sierra fue tomado por vándalos desde hace 15 años. Al respecto, hay que aclarar que ese ya no es el nombre del auditorio, que fue renombrado como Che Guevara por el movimiento estudiantil y no por unos vándalos. Nombrarlo de otra forma es ignorar al mismo movimiento y tomar la nostalgia como una realidad. De hecho, las autoridades han intentado recuperar el espacio desde hace varios años, desde campañas en periódicos como movimientos auspiciados por ellas.

La peor deshonra que Beltrán ve en esta situación son los vendedores ambulantes, que venden piratería y que la autonomía sea el pretexto para violar la ley, "pues las pocas veces que las fuerzas del orden se acercan al perímetro de CU o lo traspasan, son repelidas violentamente por fósiles o personas que ni siquiera estudian o enseñan en la UNAM". Basta recordarle al señor Beltrán que defender la autonomía universitaria es una necesidad de primer orden, no hacerlo es avalar la entrada de agentes encubiertos que acosan y persiguen políticamente a estudiantes, es avalar la represión y la ruptura de la Huelga de 1999-2000, los disparos de los agentes de la PGR contra estudiantes el pasado mes de noviembre de 2014. La autonomía es una necesidad para la UNAM pues ha permitido ciertas libertades a los estudiantes y académicos, que en un clima de violencia exacerbada como el que vive el país es fundamental. Contrario a lo que dice Beltrán, la #Universidad debe comprometerse con la sociedad, con los apremiantes problemas que ahora asedian a gran parte del país, debe buscar soluciones y fomentar la conciencia de dichos conflictos.

La universidad de ningún modo es apolítica, pensarlo es ser ingenuo, pero si históricamente ha estado ligada a las élites y partidos del poder, impulsarla en estos momentos de crisis hacia la izquierda, es una responsabilidad impostergable. Esa permisividad y rebeldía que a Beltrán le asusta, es una reivindicación y una condición indispensable para el conocimiento crítico y un punto de encuentro con el presente y sus actores desde la universidad: la sociedad. #Educación

La cuestión relacionada al narcotráfico no es propia de la Universidad, y por el contrario, es un reflejo del país. Pensar que con más policía y mayores sanciones contra los narcomenudistas es una real solución es creer que la llamada "lucha contra el narcotráfico" ha solucionado el problema y no lo ha empeorado. La solución está en cambiar radicalmente de política, desde las bases, desde sus fundamentos y no únicamente desde el discurso.