¿Quién iba a decirlo? Marcelo Ebrard, una de las promesas más importantes de la izquierda mexicana antes de 2012, pudo haber sido el candidato de las izquierdas... Tal vez más competente que AMLO y Josefina Vázquez Mota juntos pero le falló, al no sentirse con la fuerza para sacudirse al fantasma de su mentor López Obrador, tuvo que conformarse a quedarse con nada en el actual periodo... Pero no contaba que una coladera apestosa y mal oliente llamada Línea 12 del metro se destaparía y que todos los rastros encontrados tenían las huellas de Ebrard.

En desesperación, buscó la salida (más bien, la protección del fuero) en una candidatura. Primero en su partido el de la Revolución Democrática (PRD), pero como si de un apestado se tratase, le cerraron la puerta en las narices. Lo que lo orilló a salirse de esa agrupación. Sin muchas opciones a la mano (su partido de origen lo rechazó, no podía ir a buscar refugio con su antiguo mentor, ya que eran rivales y en el PRI no lo ven con muy buenos ojos, pues se dice que él filtró lo de la famosa Casa de las Lomas que tantos dolores de cabeza dio a Peña Nieto y a su esposa) busco ayuda en Movimiento Ciudadano, partido dirigido por Dante Delgado quienes aceptaron darle la candidatura por una diputación. Lo que para Marcelo Ebrard fue como una bocanada de aire fresco, ya que la historia de la Línea 12 se iba conociendo más a fondo y todo su cochinero quedaba al descubierto.

Justo cuando pensaba que ya no tendría más preocupaciones, el INE a través de los tribunales le negó la candidatura, alegando que se había registrado por dos partidos políticos, lo cual no está permitido por la ley. Lo que significó un revés tremendo para el político, ex Jefe de #Gobierno Capitalino. Desesperado, salió hacia Europa, buscando la ayuda de instancias internacionales (aunque otros, como yo, pensamos que más bien fue una maniobra para tener distancia de la autoridad mexicana cuando la bomba que dejó de su administración terminara de reventar). Pero, tal como sucede en las tiras cómicas de Condorito (para quien no las conozca, diré que son una serie de tiras cómicas en las que siempre hay un momento en que uno de los personajes cae desmayado por una broma o acción ridícula de otro y se lee la onomatopeya ¡Plops!), resulta que existe la posibilidad que Marcelo pueda ser candidato... suplente. Queda pendiente su determinación.

Lo que alarma aquí no es el momento "¡Plops!", más bien como con un poco de colmillo, amistades de último momento y mucha, pero mucha suerte sea un político que hizo un daño terrible a la Ciudad de México como Marcelo Ebrard pueda librarse del castigo con una candidatura mágica, que lo exime de responder ante cualquier responsabilidad por los actos irregulares que cometió. Sin duda, una muestra más de que México es una nación Surreal, una especie de Dimensión Desconocida, donde lo que no debería pasar sucede.