En días pasados hablaba del pequeño Christopher Raymundo, asesinado brutalmente por sus primos. Pero en esta ocasión, la tragedia, igual perpetuada por menores de edad, ésta vez de 13 años, los cuales violaron a su prima, una bebé de dos años apenas, esta vez en Cancún. En ésta ocasión las cosas no fueron tan gráficas ni tan violentas, pero sí igual de despreciables y alarmantes. Otra señal de que nuestros adolescentes ya presentan un grado de afectación severo, por todo lo que ven, lo que leen, lo que juegan, lo que escuchan, lo que ponen en TwitterFacebook y otras redes sociales. Pero más que nada, de la ausencia de los padres, para poner ese ejemplo, padres con la autoridad moral para reprenderlos, guiarlos y educarlos.

La situación fue la siguiente, la madre de la infante, quien interpuso la denuncia correspondiente, se había percatado de que habían rastros de sangre en el pañal de su hija, inmediatamente, se le practicaron los exámenes médicos que confirmaron la presencia de semen en los genitales de la pequeña. Todo esto ocurrió en la casa de los presuntos responsables, en Rancho Viejo. La Procuraduría del Estado de Quintana Roo indica que ya se encuentran investigando el caso. Hasta el domingo pasado (24 de marzo) los presuntos responsables se encontraban en las instalaciones del DIF Municipal (de Cancún). La madre expresó su temor y preocupación de que su niña vuelva a ser atacada o que cualquier menor de su familia pueda convertirse en presa de estas acciones reprochables.

Una vez más estamos viendo la señal, la consecuencia que muchos #Niños y adolescentes sufren, me refiero a que sus padres pasan tanto tiempo fuera de casa, ya sea por trabajo, ya sea que, al no querer disciplinarlos y darles todo lo que quieren, crean pequeños monstruos que no quieren soportar o, en el peor de los casos, papás y mamás que llevan una vida tan desenfrenada y poco correcta, que los hijos la imitan al dedillo e incluso, los superan. Como dije anteriormente, esto no es algo que "va a suceder", ya está sucediendo, es feo, es brutal, pero, de nosotros como padres, depende que siga empeorando o empezar a sanar, al menos a las generaciones que vienen.  #Padres hoy