La inconsistencia de nuestro torneo quedó ejemplificada en una final donde se enfrentaron el sexto y octavo lugar de la clasificación de la Liga MX. Santos Laguna, a pesar de la ventaja de 5 goles obtenida en Territorio Santos Modelo, se vio en grandes dificultades ante un equipo queretano que logró marcar tres tantos en el primer tiempo.

El Querétaro quiso, trató, emocionó a su gente, pero al final no pudo conservar el ritmo para la segunda mitad y así lograr marcar dos goles más que los acercara al milagro de la remontada histórica.

El Santos Laguna se proclamó campeón del fútbol mexicano por quinta ocasión, de la mano del polémico DT Pedro Caixinha que en ediciones anteriores solamente había podido llevar al equipo lagunero a instancias de semifinales y gracias a la que fue su figura, el guarda-meta argentino Agustín Marchesín.

Fue una serie entretenida, de muchos goles, pero plagada de imprecisiones. No fue una gran serie que pasará a la historia por los ocho goles marcados, ni tampoco se trata de un Santos de época, avasallador y dominador.

Es un campeón merecido y justo para el sistema establecido en #México donde en una liga de altibajos, una vez más el octavo lugar de la competencia logró coronarse con sólo 25 puntos logrados en 17 jornadas, es decir, el 49% de efectividad.

Ambos equipos entraron de “rebote” a la liguilla, ni si quiera es que hubiesen tenido un gran cierre de torneo, su clasificación se debió en gran parte por lo que dejaron de hacer equipos como Cruz Azul, Tijuana, Toluca o Monterrey en la última fecha.

Pero como de todos es sabido, la liguilla es un torneo muy distinto que premia la medianía y el conformismo de un fútbol donde cualquiera que obtenga un aproximado de 25 puntos de 51 posibles puede aspirar a ser campeón.

Un fútbol que como parte de su irregularidad cuenta con 149 futbolistas nacionalizados y donde uno de sus líderes (América) llegó a alinear con solamente tres mexicanos dentro de su once inicial por varias jornadas.

Una liga en la cual equipos como Chivas de Guadalajara y Tiburones Rojos de Veracruz que a pesar seguir en la parte baja de la tabla de cocientes y que el próximo año continuaran peleando por el no descenso, tras un torneo “regular” (después de varios desastrosos) fueron considerados aspirantes al título.

El fútbol mexicano como premio regala una final impensada y con resultados nunca imaginados, donde un equipo con un resultado adverso de 5-0, ilusionó por 45 minutos a su afición con la posibilidad de una remontada histórica y muy pocas veces antes vista. #Futbol #Deportes Ciudad de México