Creo que la mayoría de los ciudadanos agradecemos se hayan acabado los tiempos electorales, y es que la saturación de información con mensajes políticos huecos o faltos de idea, sin mencionar todo el tema de la guerra sucia entre candidatos ventilando sus fechorías, ya habían hartado a los votantes.

Entre amarillos, verdes, azules, rojos, pintos, tutifruti, mango y chamoy, no creo recordar que algún partido político planteara una plataforma electoral solida, y algunos solo daban propuestas que figuraban como recetas de comida pre congelada y con el 1, 2, 3 y listo "sale un México nuevo y renovado listo para disfrutar", creo que todo se queda en las buenas intenciones.

 Un ingrediente muy atractivo del "1.2,3" era: "Subir los salarios". Concediendo se realizará esta promesa de los políticos, estoy muy esperanzado que el día de mañana mi nada jugoso y si incipiente salario se duplique. Escuchare con alegría incontenible la noticia en los medios de comunicación: "Congreso avala aumentos de salario al 200%".

La propuesta carece de piso y así como yo, en cada persona la idea ronda en las nubes de la imaginación esperando que eso se convierta en el final de nuestros permanentes problemas económicos. En un ejercicio de mucho positivismo y con la valentía de enfrentar la triste realidad, aquí les presento mi razonamiento de que todo eso es mera falacia.

Imagine usted que mañana el Congreso de alguna forma logra incrementar el pago de salarios. Partamos del famoso "salario mínimo", todo al caldero de las sesiones en la Cámara de Diputados, digan las palabras mágicas:"adaba kadabra", sople aquí y !zaz! nuestros magazos políticos de mínimo lo convierten a máximo. Poniéndonos muy dadivosos su valor se duplica. Supongamos también que cada uno de los mexicanos vive justamente del valor de un salario mínimo. Felicidad para todos, mañana tendremos el doble de dinero en nuestras bolsas, sin embargo, también de un día para otro todo lo que consumamos valdrá el doble o de menos un 50% mas, pues aquellos que pagan nuestros salarios tendrían dos caminos; impactar el costo del incremento sobre sus utilidades (si las tuviera) o incrementar el costo de los productos o servicios que ofrecen para poder solventar el nuevo ordenamiento. Entonces, no tardaremos mucho en regresar a la cruel realidad de que "no alcanza para nada" 

Las personas que van forjando o ya consolidaron una carrera profesional, se han dado cuenta que a medida de que adquieren nuevos conocimientos o se especializan en algo, crean plusvalía en su curriculum, van abriendo camino a nuevas oportunidades de #Trabajo que involucran un mejor nivel de pago, también va a adecuando su estilo de vida al nivel de sus ingresos (suponiendo que la persona hace una administración responsable de sus propios gastos), y observe con mucha alegría que esa magia de un mejor salario ha dependido de uno y no del gobierno.

Así entonces el poder mejorar nuestros salarios depende de un compromiso personal más que político, no obstante que la verdadera responsabilidad de nuestro gobierno y sus fuerzas políticas es la de impulsar acciones que les permitan a las empresas elevar su productividad y competitividad para que dentro de ellas generen puestos de trabajo con mayor valor y entonces solo los más interesados en superarse conquistaran esos puestos, dicho sea de paso, no estaría mal reducir un poco la nada pequeña mordida que Hacienda le hace a nuestros ingresos.

Discúlpeme si lo regrese a la realidad de que todo tiene que ser una lucha constante y sacrificios. Sí, yo también me esperancé en ese momento de ensueño en donde de la noche a la mañana ganaría el doble de lo que hoy gano, tampoco tomen mi razonamiento como receta para el progreso, lo importante pudiera ser (porque esto es al gusto del lector) hacer conciencia que de las mejores herramientas para el progreso de un país es hacer lo que nos toca a cada uno y no esperar a que "Papá" Gobierno nos resuelva la vida.  #Elecciones 2015