Mineral de Pozos es una apacible comunidad localizada al noreste del estado de Guanajuato, perteneciente al municipio de San Luis de la Paz. Hasta hace pocos años este sitio desconocido, se mantenía en el abandono, pues llegó a tener sólo 200 habitantes, producto de la migración, la pobreza y el desinterés de las autoridades en rescatarlo.

Son múltiples las características que le dan a Pozos un aire de pueblo fantasma que nos transporta en el tiempo, a esa región dominada antes de la llegada de los españoles por los Chichimecas, nunca vencidos militarmente, pero asimilados al mestizaje cultural por los evangelizadores durante el periodo colonial.

Usted amable lectora, lector, puede pasear por el Jardín Juárez, visitar las tiendas y talleres artesanales, ver las galerías de #Arte, apreciar la combinación arquitectónica colonial y sacra del pueblo, deleitarse con un aperitivo en su peculiar cantina o realizar una excursión por las antiguas minas, edificios y fincas abandonadas.

Haciendo un poco de historia, este pueblo antiguamente dedicado a la minería, logró tal auge durante los siglos XVI al XIX, que durante el régimen porfirista había cobrado mayor importancia económica, política y social que la misma cabecera municipal, San Luis de la Paz.

Acudir a Mineral de Pozos en cualquier época del año es gratificante por diversos motivos que el visitante va descubriendo conforme se adentra en sus calles y veredas, pero hay varios eventos que durante el año pueden aumentar su encanto: el Vía Crucis en Semana Santa; el Festival del Mariachi en mayo; el Festival de Blues y el Festival de la Toltequidad en julio.

Y es precisamente el tema de este artículo hablar del Festival Cultural de la Toltequidad que se ha desarrollado (aunque de manera intermitente) desde 1987.

El actual comité organizador retoma el Festival en 2004 y ha continuado de manera ininterrumpida hasta la fecha, con algunos cambios de sus integrantes, con la idea de preservar y difundir la cultura alternativa, originaria y ritual que generalmente el sistema político-económico ve con desagrado. El comité está conformado principalmente por Luis Cruz (director de la Casa del Venado Azul), Jorge Estrada Gutiérrez (promotor cultural independiente), Ernesto Tovar (representante de la comunidad Chichimeca Jonáz) y Liliana Pérez Estrada (eficaz funcionaria del Instituto Estatal de la Cultura del estado de Guanajuato).

Lo bueno

Lo magnífico en estas fechas es la relevancia del Festival Cultural de la Toltequidad 2015, donde encontraremos distintas formas alternativas de expresión cultural como: danza, teatro, conferencias (llama poderosamente la atención la charla-conferencia de Hugo Gutiérrez Vega, gran poeta y académico mexicano, y entre otras cosas, director de La Jornada Semanal), talleres, venta de artesanías, comida tradicional, música, etc.

La importancia de este evento, que se lleva a cabo del 17 al 19 de julio, no sólo es turística, es una festividad que afianza los lazos entre las naciones originarias de este país, que aún sobreviven a pesar del mestizaje y los intentos desde las esferas del poder cultural por hacer aparecer como triviales sus causas y esfuerzos; además, es motor importante en el resurgimiento de la mexicanidad y la identidad étnica, lingüística y patrimonial de las comunidades de mesoamérica, que a invitación de los organizadores y con escasos recursos, acuden de los cuatro puntos cardinales a esta fiesta del espíritu originario.

Lo malo

En los últimos años del festival, el comportamiento de muchos asistentes venidos de diferentes partes del país no ha sido el mejor, confundiendo un festival ritual y de veneración a los elementos y a la cultura prehispánica y mestiza, con una verbena popular en donde consideran -erróneamente- que pueden desfogar sus frustraciones sociales, desaprovechando el gran nivel que se les ofrece en los tres días que generalmente dura la programación de estas actividades.

Lo innecesario

En este caso, lo innecesario es tratar de vincular el Festival Cultural de la Toltequidad con la designación como Pueblo Mágico a Mineral de Pozos y su promoción como parte de ésta renovada comunidad, pues dicha festividad comenzó mucho tiempo antes del mencionado nombramiento.

Un tema importante que podría ser motivo de otro artículo de su servidor, es el hecho de que los habitantes de Pozos ahora tienen que luchar por no desarraigarse, ante la inevitable invasión de los desarrolladores de proyectos turísticos e inversionistas oportunistas que ven en este antiguo pueblo fantasma, una "mina de oro", ofreciendo a altísimo costo y en dólares, los terrenos y fincas derruidas, que en su mayoría podrían estar en el limbo legal, al no tener clara su situación jurídica o ser propiedad ejidal. #Solidaridad #Cultura Ciudad de México