Desde que el precandidato del Partido Republicano  y empresario, dueño como familiarmente se dice ‘de todo Nueva York’, Donald Trump,  realizara una serie de declaraciones en contra de los inmigrantes mexicanos y  de la comunidad latina en general se han disparado diversos análisis en la comunidad intelectual, desde periodistas hasta ‘businessman’ han demostrado públicamente su desfavor hacia el empresario de ascendencia alemana pero ¿Es realmente Donald Trump el dictador neoliberal del siglo XXI?

Donald Trump emergió de las bienes raíces, en una de las ciudades más influyentes del mundo: Nueva York, justamente el centro donde se ejerce la ideología capitalista, la banalidad del dinero y la fluctuación del poder, su realidad no es aquella que viven los inmigrantes mexicanos, no es aquella con que se forja el estrato  más débil, más bien es la realidad de cualquier típico norteamericano con ganas de ‘sacarle más jugo’ al poder, el poder entendido en todas sus formas: político, económico y social. A pesar de la personalidad neurótica y soberbia de Trump es indiscutible su capacidad tanto de hacer dinero como de generar polémica y aunque se establece como la cabeza de las preferencias electorales, su camino hacia la presidencia si no es imposible si es burlesco pues las minorías son justamente la pluralidad de un estado democrático. 

Como Donald Trump hay muchos, solo basta voltear a Medio Oriente, a Corea del Norte, a la Franja de Gaza o a la propia América Latina, el poder no selecciona, el poder corrompe a cualquier hombre que lo goce, no es difícil de observar el porqué del comportamiento y forma de pensamiento con el que se dirige Trump pues actúa como debería actuar, como un empresario totalitario, criado sin consciencia social y sin previo estudio hacia el difícil y complejo tramo diplomático, no sabe ser político pero si refleja la decadencia del sistema económico y educativo de los países primermundistas, su percepción a las complejos problemas sociales revela su identidad de pertenencia egocéntrica y su anhelo de convertir a la sociedad norteamericana en el 'Mundo Feliz' del que escribió Huxley.  

Lo cierto es que México y otros países actúan como las víctimas de un sistema al cual ellos mismos permitieron entrar, nuestro país debe tener como prioridad garantizar una vida digna a todos las clases socioeconómicas, crear empleos y no vivir de políticas de austeridad, pero nada parece concretarse mientras exista alguien más a quien culpar, es un hecho que el problema de la #Inmigración empieza en el centro y no en el norte. 

Habrá que esperar el declive de Donald Trump pues aunque es fascinante observar las locuras del poder es indiscutible que gracias a los inmigrantes se conformó  Estados Unidos; Nueva York es en parte Trump y Trump es en parte herencia inmigrante y como dirían por ahí ‘aquél que olvida su historia está condenado a repetirla’. #Gobierno