Si ellas pudieran hablar, narrarían el horror de ser torturadas, violadas, asesinadas e ignoradas. Pero ya no pueden y de este lado, desde los medios, lo menos que deberíamos hacer es nombrarlas, con sus nombres propios, como personas, no sólo cuatro mujeres asesinadas junto al fotoperiodista Rubén Espinosa. Ellas eran: Nadia Vera Pérez, Yessenia Quiroz Alfaro, Alejandra Negrete Avilés, Milena Martí. Cada una con una historia que ya no podrán contarnos con su propia boca.

Ellas no están solas, larga es la lista de mujeres violentadas, cuyos nombres muestra el memorial que forma parte de la exposición de Lorena Wolffer, en el Museo de Arte Moderno. Las acompaña también una sala repleta de objetos con los cuales se ejerce la violencia de género. Algunos de ellos, inimaginables. La artista y activista lleva más de 20 años trabajando en intervenciones artísticas para incidir en los problemas de violencia, género y discriminación.

Lorena salió a la calle para recoger testimonios e historias, para hacerle recordar a la gente los casos de mujeres violentadas, para que nadie se olvide de ellas. Entre las actividades realizadas se puso un muro en el Zócalo en 2008, en el cual las mujeres ejercieron el derecho de réplica contra nosotros, hombres, sus agresores. “Soy mujer y he sido víctima de violencia por parte de un hombre. Éste es mi nombre y esto es lo que tengo que decirle a mi agresor”, era la frase que encabezaba el muro.

Nosotros somos los agresores, muchas veces sin siquiera darnos cuenta. Desde la intimidación, la discriminación, la presión psicológica, la invisibilidad de la violencia. No fueron cuatro personas más, tenían rostro, eran mujeres. Recordemos que mientras ellas fueron encontradas desnudas y con signos de violencia sexual, él no. Nadie vale más que otro, pero resulta perturbador pensar en unos asesinos que de paso “aprovecharon” para violar a sus víctimas femeninas.

Ellas ya no podrán contar su historia, ni su sentir. Ahora para nosotros, hombres, sobrevivientes, medios de comunicación, quedan más cosas por hacer aparte de nombrarlas y hacer trending topic el hashtag #LasVamosANombrar. Debemos recuperar las historias, escuchar con respeto el sentir de todas ante este caso paradigmático para la historia de violencia en nuestro país. Comparto los pensamientos de una mujer, profesionista, migrante, colombiana.  

“Como Colombiana y Migrante también he sido víctima de la discriminación, porque en efecto tod@s somos narcotraficantes o putas. El tratar de desviar la causa del Multihomicidio de la Narvarte a un tema de drogas y el querer encubrir lo que realmente sabemos, que fue un Asesinato Político y un Feminicidio más que tristeza e indignación me asusta, porque eso me muestra que mis derechos como Mujer y como Migrante en este país -al que le agradezco y quiero mucho- pueden ser vulnerados en cualquier momento y de la manera más atroz por cualquier persona”.

La exposición de Lorena Wolffer, ““Expuestas: registros públicos”, está abierta en las instalaciones del Museo de Arte Moderno. Es el resultado de intervenciones y obras centradas en la violencia contra las mujeres, las cuales fueron realizadas entre 2007 y 2013 en la Ciudad de México. La muestra permanecerá abierta hasta octubre de 2015 e incluye diversas actividades como visitas guiadas, talleres sobre equidad, prevención de la violencia  y una charla de café con Lorena Wolffer, está última se realizará este sábado 8 de agosto, de 12:00 a 14:00 horas, en la Sala Gamboa, del Museo de Arte Moderno. #Solidaridad #Cultura Ciudad de México #Derechos Humanos