Con tan solo 9 años y la edad perfecta para cursar el 4º grado de #Educación primaria en nuestro país, este niño sabio –que desconocemos su nombre- cursará a partir del 1 de octubre el diplomado en “Química Analítica” en las instalaciones de la Facultad de Química (FQ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Simultáneamente el joven estudiará la primaria en la modalidad de “en línea”, programa avalado por la Comunidad Económica Europea, con lo cual podrá cumplir con ambos compromisos.

Los padres del infante confirman que cuando cumpla los 10 años, buscarán acercarse al INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos) que cuenta con un programa denominado “10-14” con la finalidad de presentar exámenes y adelantar años académicos.

SI dicho joven cuenta con ese potencial para llevar a cabo esta aventura, es de felicitarlo y sentirnos orgullosos como pueblo, aún cuando los niveles académicos de los maestros están en un nivel medio.

Sin embargo, es de destacar que a esa edad los niños y niñas, deben de dedicarse a jugar y divertirse sin tener ese nivel de presión de estudio.

Si su capacidad se lo permite es de reconocerlo, más sin embargo hemos visto en muchas ocasiones que niños como él, han sido forzados a estudiar o actuar con tanta exigencia, que cuando llegan a una edad adulta se han convertido en rebeldes y personas desadaptadas socialmente ya que el estudio en exceso y en niveles que no les corresponden, generan efectos negativos de por vida.

Los niños tienen derechos a la diversión y a el conocimiento sano y puro que refleja esa bella edad.

Alejarlos del Internet sería una buena idea de inicio, compartir con ellos un libro de aventuras, jugar en algún parque -si la seguridad lo permite-, o regresar a loa viejos juegos de #Familia en unión familiar.

Aclaro que no estoy en contra del desarrollo intelectual del niño, ni de que abandone tan excelente oportunidad que se le presenta.

Todo en la vida tiene un tiempo y una edad, ciclos que recorrer y terminar, momentos que disfrutar y descubrir las aventuras que la vida misma nos va presentando.

En la búsqueda eterna por la excelencia, que nos ha inculcado la sociedad misma, en ocasiones se pierde la distancia de las cosas así como la estabilidad emocional.

Más vale paso que dure y no trote que canse.

Felicidades a este niño estudiante, lo apoyaremos como nación y le deseamos el mejor de los éxitos.