Los futbolistas Luis Gorocito y Alejandro Molina, del Necaxa de Aguascalientes, México, golpearon al novio de una joven que quiso defenderla de las imprudencias de estos. A consecuencia del golpe, el joven cayó inconsciente. Un amigo de este intervino y el conflicto creció, incluso transeúntes que pasaban por el lugar trataron de calmar las cosas, pero fueron insultados por los agresores.

 Hoy los futbolistas están presos, el golpeado se encuentra bajo los efectos de un coma inducido y todos en espera de cual será el desenlace de este suceso.

Para haber llegado hasta este punto, se conjugaron varios factores, entre ellos:

La permisividad de los deportistas para embriagarse; y creer que, por invitar a bailar a una joven, ella esté obligada a aceptar.

Está la reacción del novio, al pensar que, para cuidar a su chica se use la violencia. Además, las acciones de los acompañantes tanto de unos como de otros que intervinieron también con golpes. 

¿Qué es lo que lleva a los individuos a reaccionar con violencia? Consideremos lo siguiente:

El día de hoy, sin importar nuestra edad, todos tenemos un carácter formado y en formación. Es decir, quien tiene 5 años como el que tiene 40 aprendió a reaccionar y continúa aprendiendo. Nadie piensa de la misma manera a los 15 años que a los 30, y se debe, a que, todos los días tenemos experiencias que se van acumulando en nuestros recuerdos. Y, que nos demos cuenta o no, en algún momento determinado nos dirán como vamos a solucionar nuestros conflictos.

 Cuando estamos frente a alguien, solo vemos su apariencia física; pero, no sabemos lo que ha acumulado a lo largo de su vida. Desconocemos que y como aprendió a obtener lo que considera que merece.

Los futbolistas en cuestión fueron contratados por su habilidad con los pies, sin embargo, lo que les metió en problemas fue la deficiencia en su carácter.

 Así es en todos los ámbitos. Las empresas piden ciertas habilidades y califican a sus empleados en función de las características buscadas. Sin embargo, lo que lleva a una persona a fracasar no es la falta de habilidad, sino la falta del carácter adecuado ante las situaciones que enfrentará. De modo que un gran número de individuos no puede resistirse a las tentaciones. Y surgen las malas acciones.

Pasa también en las relaciones. Las personas se enamoran de los rasgos físicos, de la apariencia, la habilidad verbal y pasan por alto el carácter. Incluso lo disculpan. Muchas personas miran al borracho durante el noviazgo, y al pensar en el futuro, le restan importancia a ese detalle e incluso llegan a pensar que una vez casados, cambiará por amor o que al ser su pareja le pueden transformar. Minimizan el carácter y realzan el romanticismo. Lo más probable es que, con el paso del tiempo, ese rasgo que se pasó por alto, sea lo que les lleve a problemas serios.

 El carácter se puede modificar. Es necesario ubicar que aspectos son los que nos llevan a tener conflictos. El carácter que se forma hoy, arrojará sus resultados antes o después. Son los padres los primeros responsables de forjar el carácter que les permitirá a sus hijos resistirse a cometer violencia, gritar, hacer fraude, el alcohol o las drogas. Y, en cuanto a los adultos,  estos deben actuar en plena consciencia, de aquello que debe ser modificado, y cambiarlo. #Familia #Psicología