Vivimos en un país inmerso en una violenta pesadilla. En el primer semestre de 2015 Guerrero registró casi mil homicidios dolosos, según informó la Segob; en días recientes la misma institución emitió una alerta de género por feminicidios en Estado de México; desde 2013 Periodistas Sin Fronteras reconoció a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

¿Por qué entonces tanto escándalo por otro periodista asesinado, cuando podría ser solo uno más a las estadísticas? ¿Por qué el multiasesinato cometido en la Narvarte, donde asesinaron y torturaron a Espinosa junto con otras cuatro víctimas, no quedó como una nota roja más para las portadas de los tabloides? Toda vida humana arrebatada debería valer nuestra indignación. Hemingway lo dijo mejor en Por quien doblan las campanas: “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.”

Aquí en México habría que hacer sonar por 25 horas diarias todas las campanas de nuestras iglesias. No bastaría. No hay vida alguna que valga más que otra, pero ciertos homicidios son claves por la relevancia del momento, las circunstancias que rodean el hecho, los antecedentes del caso. Por eso ciertos homicidios generan repudio general, suscitan marchas, desplegados, protestas.

Rubén Espinosa era un fotoperiodista que trabajaba para medios como Cuarto Oscuro y Proceso. Tras varios años como corresponsal en Veracruz, volvió al DF porque temía por su vida. La página Artículo 19, dedicada a proteger la libertad de expresión en todo el mundo, difundió desde el 15 de Junio una alerta sobre el caso de Rubén, quien advirtió ser asediado, fotografiado y vigilado por varios sujetos en su domicilio en Veracruz, estado donde se registraban 13 asesinatos a periodistas en la presente administración, precedida por Javier Duarte. Rubén fue el 14.

Este homicidio sobresale por tratarse del primer caso de un periodista asesinado en la capital después de huir de provincia por una posible amenaza. Desde que inició la guerra contra el narcotráfico cientos de periodistas han encontrado en el DF un lugar relativamente seguro para refugiarse de amenazas. Pero ahora, al parecer, ya no hay lugar seguro en el país para los periodistas.

A pesar de las advertencias sobre el caso ninguna instancia del #Gobierno hizo nada por resguardar la integridad de Rubén. Después de los hechos la PGR anunció que iniciaría las investigaciones del caso por los delitos de homicidio y robo, a pesar de que tanto Rubén como las otras cuatro víctimas fueron encontradas amarradas y con marcas de tortura. Entras las mujeres plagiadas se han identificado a Nadia Vera, activista política de YoSoy132 de Xalapa.

Rubén comenzó a ser perseguido tras la publicación del número 1946 de la revista Proceso, en la cual aparece una foto poco favorecedora de Javier Duarte, tomada por Espinosa, con la leyenda “Veracruz, Estado sin ley”. Esto fue dado a conocer por el propio fotógrafo en entrevistas con varios medios.No es gratuita la indignación que ocasiona este caso.

No es una nota roja más, como al parecer pensó Arely Gómez González, Procuradora General de la República; quien hasta antes de las 8pm del domingo no había hecho pronunciamiento alguno sobre el caso en su cuenta oficial de twitter (@ArelyGomezGlz), pero sí tuvo tiempo para mostrar un poco de pleitesía “Mis felicitaciones a la Señora Angélica Rivera de Peña, con motivo de su cumpleaños, deseando que pase un excelente y feliz día.”Más tarde, tras las manifestaciones y la ola de indignación que cundió en todos los medios, la Procuradora no tuvo más remedio que admitir la importancia del hecho.

No bastará la indignación de un día, el homicidio de Rubén Espinosa tiene los tintes de un caso capaz de hacer estallar las protestas, como sucedió recientemente con Ayotzinapa. Al parece nuevamente sonarán fuerte las campanas por las calles de nuestro país. #Política Ciudad de México #Política Veracruz