El pasado viernes 31 de julio, fueron asesinados en la Colonia Narvarte de la Ciudad de #México, 5 personas —cuatro mujeres y un hombre—, entre las que se encontraba el reportero gráfico de la agencia Cuartoscuro y colaborador de semanario Proceso Rubén Manuel Espinosa Becerril.

Sin duda, un crimen escalofriante pues según declaraciones realizadas por el procurador capitalino, Rodolfo Ríos Garza, las victimas además de presentar signos de tortura —tres de las mujeres fueron agredidas sexualmente—, fueron ultimados de un disparo en la cabeza con una pistola, calibre 9 milímetros, esto es, mediante el llamado “tiro de gracia”, una masacre.

Lamentable situación, pues con independencia de que la información, así como la mayor parte de las columnas de reconocidos periodistas, se han volcado en la muerte de Rubén Manuel Espinosa Becerril, por su carácter de fotoperiodista y quien tuvo que huir de Veracruz por las amenazas de muerte que recibió por su trabajo periodístico, pone a relieve una vez más el México bárbaro en el que vivimos.

En México no se respeta la vida, nuestros índices de violencia son mayores que la de países como Irak y eso es triste; sin embargo, resulta más doloroso saber que la noticia parece ser una más, perdida entre la inauguración del estadio del Monterrey y los amagues de CNTE por recuperar sus cuotas de poder, lo que hace que nos olvidemos de lo verdaderamente importante, que es la muerte de 5 personas.

Con ellos se fueron sus sueños, sus esperanzas, la ilusión de formar una familia, tener un trabajo y poder salir a la calle sintiéndose seguros, hoy eso no lo tenemos, cada día es asesinado en México una persona, una familia, un amigo, un conocido mientras nuestras instituciones están perdidas en un mar de discursos y buenas intenciones, sin hacer algo realmente trascendental que cambie el panorama de inseguridad en el que nos encontramos inmersos, pues noticias como la del asesinato en la Narvarte, irremediablemente nos hace pensar que no podemos estar seguros ni en nuestro propio hogar.

México no aguanta más asesinatos, ni autoridades ineptas que volteen hacia otro lado cada vez que pasa un homicidio como el ocurrido el viernes pasado. #Gobierno #Derechos Humanos