Duro viacrucis vivió el joven mexicano Oscar Álvaro Montes de Oca, estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de #México, a su regreso de Argentina, país al que viajó para visitar a unos amigos

No tuvo mayor complicación al abordar el avión que le traería de vuelta a su país de origen, pero una vez que arribó a México y al ir a reclamar su equipaje, le fue entregado una maleta que de inmediato el joven no reconoció como suya; pero que, sin embargo, venía etiquetada con su nombre. Dicha maleta tenía en su interior 20 kilogramos de cocaína. De inmediato fue detenido, pues al venir el equipaje a su nombre se constituía en traficante de drogas.

Una semana después y tras haber sido remitido al penal de Nayarit, el joven fue puesto en libertad al no podérsele comprobar que la valija en cuestión fuera de su propiedad.

Al no haber delito que perseguir la Procuraduría General de la República (PGR) se desistió de los cargos en su contra y Montes de Oca abandonó el penal

Los detractores del sistema han aprovechado esta situación para criticar al sistema. Hay quienes alegan que se cometió una injusticia. Eso motivó a una movilización por parte de universitarios, familiares, y sociedad en general.

En este acontecimiento se constituyeron diferentes actores que se movieron según la perspectiva que tuvieron del asunto.

La PGR tuvo conocimiento del equipaje conteniendo droga y ubicó al supuesto propietario, por lo tanto su accionar fue definitivamente el que debió de realizar, ya que, el tráfico de drogas es algo que se persigue por ley. En ese momento había evidencia y a la vez un inculpado que la transportaba. Ahora correspondía hacer la detención y continuar con la investigación correspondiente.

El joven Oscar, no reconoció en ningún momento la maleta como suya y mantuvo su declaración y comprobante del equipaje que había ingresado en el aeropuerto Argentino, además de que, su reputación y antecedentes hicieron que la gente que le conoce, así como los directivos de la universidad donde cursó la licenciatura en sociología abogaran en todo momento por él ante autoridades y medios de comunicación.

Su familia y amigos se solidarizaron inmediatamente con él, utilizando las redes sociales para llamar la atención de la opinión pública. Incluso tuvieron comunicación con personal de los diferentes aeropuertos donde la aeronave hizo escala, consiguiendo incluso qiue alguien se ofreciera a buscar la maleta original.

Otras instituciones universitarias tanto del Estado de México como de otras entidades se unieran alzando la voz en protesta por lo que consideran injusticia y atropello.

¿Fue una injusticia la que vivió el joven Montes de Oca? Hoy al saberse toda la historia, podemos saber que si, pero, en ese momento solo había dos elementos a considerar: la maleta y el propietario.

Como consecuencia de la investigación, se determinó que la maleta en cuestión no era la de Oscar; pero, en primera instancia era su palabra contra la evidencia.

Mientras la indagación se realizó, el joven quedó en prisión, viviendo literalmente un infierno en la incertidumbre de lo que vendría para él en el futuro.

Hoy, está libre. La mala experiencia ahí queda como un recuerdo amargo, pero, con la motivación de seguir creciendo en todos los aspectos de su vida.

¿Hay culpa para la PGR? Solo si no se respetaron los derechos humanos y constitucionales del joven durante su detención y el tiempo que estuvo encarcelado.

La investigación lo aclaró todo; su nombre hoy está limpio, no tiene antecedentes penales, se declaró el auto de formal libertad y debió decírsele: “Usted disculpe” #Solidaridad #AMLO