El martes 27 de enero de 2015, el entonces titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, dio a conocer en una conferencia de prensa, las conclusiones de la PGR sobre la investigación del llamado “caso iguala”, en la cual expresó que ya que se conocía “la verdad histórica” sobre los hechos ocurridos con los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, manifestando que los jóvenes habían sido asesinados e incinerados por integrantes del cártel Guerreros Unidos, pretendiendo con ello dar por cerrado las investigaciones sobre su desaparición.

Un año después, nadie sabe qué fue lo quú pasó la noche del día 26 de septiembre de 2014, y probablemente nunca nos enteraremos de lo que realmente ocurrió ese fatídico día.

Hay varios detenidos, entre ellos el matrimonio de los Abarca y Gildardo López Astudillo El Gil presunto autor material del levantamiento, ejecución e incineración de los 43 estudiantes; sin embargo, tras el informe del Grupo de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de #Derechos Humanos sobre el caso Ayotzinapa, ya nadie cree en la llamada “verdad histórica”.

Es lamentable, pero el desprestigio de las instituciones de nuestro país, hace dudar del informe presentado por Jesús Murillo Karam, y hoy no sabemos si realmente los estudiantes fueron incinerados o que fue lo que ocurrió con ellos.

Discursos van, discursos vienen, pero la tónica es la misma, diversos grupos políticos pretenden sacar algún beneficio de la situación, la PGR no termina de cuadrar su investigación y #Enrique Peña Nieto agenda reuniones con los padres de los estudiantes para tratar de lavar un poco el desprestigio en el que se encuentra hundido su administración —No podemos olvidar los rumores de una supuesta ejecución sumaria ocurrida el 30 de junio de 2014 en el municipio de Tlatlaya, estado de México, en la que el ejército Mexicano abatió a 22 presuntos narcotraficantes dentro de una bodega—.

Sin embargo, lo único real que tenemos al día de hoy es que 43 personas siguen desaparecidas, además de las 6 personas que fueron ejecutadas ese mismo día 3 estudiantes más, el jugador de 15 años, David Josué García Evangelista “el Zurdito”,  la señora Blanca Montiel Sánchez y el señor Víctor Manuel Lugo Ortiz, de 50 años de edad chofer del autobús del equipo de los avispones  —los olvidados de la tragedia—.

Y lo más triste de todo es que las cosas no parecen mejorar, ya lo dijo Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional: “La tragedia de Ayotzinapa es uno de los peores escándalos de derechos humanos de la historia reciente de México. Ha expuesto cómo cualquiera puede desaparecer forzadamente como por arte de magia en el país mientras quienes están en el poder se enfocan en cubrir las huellas. A menos que el presidente Peña Nieto tome acción real ahora, va a continuar siendo visto en todo el mundo como el facilitador de estos horrores.”

Estamos a días de conmemorar el triste 26 de septiembre de 2014 y 43 bancas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos siguen igual de vacías que el corazón de los padres de esos estudiantes desaparecidos, y de las familiares de las personas que ese día fueron cobardemente asesinadas y el Estado Mexicano parece que no quiere encontrar la verdad de las cosas, pues mucho se habla del manejo negligente de la evidencia forense y el ocultamiento de pruebas, situación más que suficiente para considerar que la única “verdad histórica” que existe en nuestro país es la violación reiterada de los derechos humanos de las personas, patético panorama. #Gobierno