El gobierno del estado de Coahuila anunció un cambio a su Código Civil: los matrimonios sólo se permitirán entre personas mayores de edad. Esta modificación tiene la finalidad de promover el respeto y la protección de los derechos de los niños. Así se evita que los menores, sobre todo las niñas, sean materia de convenios que afecten su dignidad.

Esta nueva ley surge después de la reforma al Código Penal federal, en su artículo 45 de la Ley General de los Derechos de las Niñas, de los Niños y de los Adolescentes, que establece que para contraer matrimonio la edad legal sea, como mínimo, los 18 años.

La UNICEF considera que el matrimonio infantil es una violación a los #Derechos Humanos, ya que atenta contra las libertades de los infantes o de los adolescentes.

A propósito de esta noticia, así como los niños y los adolescentes no están preparados para el matrimonio, en muchos casos tampoco los adultos estamos preparados para la vida en pareja, entonces nos surge una pregunta: ¿Cuál será el momento o la edad adecuada para casarse?

Los psicólogos, psiquiatras y otros profesionales, aseguran que no existe una edad cronológica exacta que se considere como adecuada para contraer matrimonio, o para iniciar una vida en pareja. Afirman que es la edad mental es la que cuenta, refiriéndose al grado de madurez emocional, a la personalidad del individuo, al nivel de crecimiento intelectual de la persona. Estos profesionales nos dan varias recomendaciones que debemos tomar en cuenta antes de contraer matrimonio, como las siguientes, entre otras:

  • Leer todo lo que podamos sobre la vida conyugal, para irnos preparando.
  • Platicar con gente casada, la experiencia ajena puede resultarnos de mucha utilidad.
  • Si tenemos problemas con nuestra manera de beber (alcoholismo) o adicción a las drogas, no es conveniente casarnos. Primero tenemos que resolver estos problemas o adicciones.
  • Mantener una buena autoestima, y de preferencia que nuestra personalidad sea positiva.
  • Conservar una buena presentación y un cuerpo más o menos delgado.
  • Aceptar que el matrimonio implica una exclusividad sexual (fidelidad).
  • Los hombres, despojarnos de actitudes machistas.
  • Las mujeres, no asumir conductas hembristas, como: coquetería con otros hombres, comportamiento muy vulgar frente a otros varones, lenguaje corporal (posturas, gestos o movimientos) que puede ser malinterpretado por los demás.
  • Aprender a ser recíprocos (evitar posturas egoístas), dar y recibir. Exigir o pedir en la misma medida en que estamos dando.
  • Ser empáticos, ponernos en el lugar de nuestra pareja al discutir o querer llegar a un acuerdo.  

Si no cubrimos estos requisitos o recomendaciones básicas, es mejor aplazar nuestras intenciones de vivir en pareja, hasta que tengamos una mayor madurez mental. #Psicología #México