Tengo que empezar confesando que el primer Big Brother, que se transmitió hace doce o trece años, lo vi completo. Me llamaba la atención el formato y había escuchado comentarios de lo ocurrido en otros países.

Cuando me enteré de que #Televisa iba a regresar este reality show a la #Televisión, mi primera reacción fue preguntarme: ¿para qué? En la actualidad tenemos muchos "brothers and sisters" que nos vigilan las 24 horas a través de las redes sociales y, lo que es peor, nosotros les exponemos todo lo que hacemos, pensamos, sentimos, decimos o dejamos de decir. ¿Para qué entonces voy a sentarme a ver a unos cuates encerrados en una casa siguiendo un experimento que ya suena arcaico?

Continuando con mis confesiones les diré que, a pesar de todo lo anterior, la curiosidad (morbo), me ganaron y decidí ver el programa. Recordé que en la emisión original los días clave eran los jueves y domingos. Así me decidí a, por lo menos, ver el programa una semana, de jueves a jueves. Por cierto que los domingos ya no son importantes, lo cual me parece un error si realmente quieren levantar el rating. Esperaba ver, como ocurrió en la ya mencionada primera edición, un grupo heterogéneo en lo referente a estilo de vida y nivel social.

Dejando a un lado el odio encarnizado que se tiene a Televisa en este país, tengo que decir que Big Brother es un producto que debería ser “enlatado” y borrado del mapa con carácter de urgente y que nunca más se vuelva a hablar de ello, ni dentro ni fuera de la mencionada televisora.

Es evidente que en el casting se buscó gente con el mismo perfil. Cada uno es la copia al carbón del otro. No importa si se trata de una mujer o de un hombre, todos se expresan, reaccionan y “piensan” igual. Y a propósito de la capacidad de expresión, una cosa es que utilicen frases o palabras altisonantes la mayor parte del tiempo y otra es que no demuestren nivel cultural alguno para hablar. Hablan sin decir nada, no conversan, ni siquiera son simpáticos. Obviamente uno no espera que se sienten a conversar sobre Octavio Paz o Salvador Dalí, pero es desesperante ver como todos hablan de lo mismo y no dicen nada.

En esta semana que estuve siguiendo las transmisiones no encontré a habitante alguno que pudiera aportarme algo, que pudiera convencerme de seguirle a diario. Ni aunque tuviera Sky me sentaría a verlos. Les ponen pruebas, juegos y retos a cual más vistos que terminan en borracheras sin sentido.

Televisa ha intentado, según se ha afirmado en diferentes medios de comunicación, algunas estrategias para levantar el rating de un programa que ellos mismos mataron al elegir a esos personajes. Además de los retos ridículos, se les invita a hacerse bromas pesadas y muy sangronas. Claro que también está lo que mucha gente afirma, todo es actuado. Y ni siquiera me voy a gastar en ir a fondo respecto a lo patético de los conductores que presentan el resumen diario, a propósito de la carencia de calidad al expresarse. Todo lo contrario con Adela Micha, a quien, a pesar de las fuertes críticas a su ética periodística, siempre la he considerado una de las pocas en el medio que sabe usar nuestro hermoso idioma.

Me siento robado pero reconozco mi culpa al dejarme vencer por la curiosidad. Big Brother México 2015 es una basura, no aporta, no deja mensaje positivo y lo más importante respecto al objetivo de Televisa, no entretiene. #México