Durante su visita a Cuba y Estados Unidos, miles de fieles esperaban con gran esperanza que el Papa Francisco I hiciera escala en México para reunirse con ellos.

No cabe duda que la visita a estos dos países fue un fenómeno mediático en donde todo el mundo estuvo atento a cada paso, a cada acción, a cada gesto y que, gracias a su gran dicción y capacidad para hablar en inglés y su tono compasivo se ganó el corazón de los estadounidenses y de algunos miembros de la política como el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner quien derramó unas lágrimas mientras que Francisco I saludaba desde un balcón de la Casa Blanca a miles de personas.

Esta capacidad y poder de convocatoria del máximo representante de la Iglesia en la tierra no es gratuito. Puede ser que muchos no lo noten o simplemente no quieran verlo pero el Papa no deja de ser representante de Dios y Jefe de Estado de un país muy pequeño pero cuyos alcances y poder son inimaginables. En este punto cabe hacerse un cuestionamiento. ¿El #Papa Francisco es santo o político?  De entrada es un hombre, una persona de carne y hueso, con creencias y prejuicios, con errores y aciertos y con una visión del mundo. Durante el Cónclave, momento en el que todos los obispos del mundo se reúnen a puerta cerrada para elegir a un nuevo Papa se llevan acabo negociaciones meramente políticas donde se cabildea a favor o en contra de los candidatos. Las decisiones que se toman son totalmente de carácter político. Al ser elegido un nuevo Papa, éste se vuelve la cabeza de el Estado del Vaticano, una ciudad enclavada en el corazón de Italia con leyes propias. No hay que olvidar que el Papa cuenta con su propio servicio secreto para brindarle protección, la Guardia Suiza cuyos miembros juran defender al sumo pontífice a toda costa.

No podemos olvidar el carisma característico y su gran popularidad de Juan Pablo II que le valieron el reconocimiento de grandes líderes mundiales donde realizó numerosas giras para estar cerca de sus fieles.

Queda entonces una pregunta: ¿El Papa Francisco es un santo o un político?