Agradezco a la empresa Blasting News su invitación para actuar como su colaborador. Mi intención: escribir sobre historia de #México, actualidades, remembranzas trascendentes y eventualmente también en torno a su política. Soy mexicano, cuento con 68 años de edad y economista retirado. Amo entrañablemente a mi país y deseo aportar a mi capacidad a sabiendas de que nadie tiene la verdad absoluta, una visión de la historia de México apegada a la verdad.

 La historia oficial que se nos ha impuesto dista mucho de los reales aconteceres que en muchos casos debieran hacernos sentir orgullosos ¿Razones? Políticas, religiosas, imposiciones arbitrarias, etc. Todo, debido a la falta de una plataforma de educación de calidad masiva. Por ello en nuestra patria nunca se ha tenido conciencia de nación.

 Nuestra sociedad está ávida de héroes, pero además inmaculados. No da espacio a un ser humano por su naturaleza con defectos y virtudes ¿Estatuas, monumentos, placas alusivas exhibiendo leyendas y mentiras? Miles.

 Haciendo un repaso a esa historia maquillada no podemos dejar de reconocer que la misma se reduce a lo largo de nuestro devenir en solamente miseria, violencia, sangre, traiciones, ansias de poder, corrupción y más.

Pero lo peor de todo lo anterior está en el hecho de que quienes antaño nos gobernaron o actualmente nos gobiernan (aproximadamente ochenta presidentes, algunos constitucionales pero la mayoría interinos) han echado mano de dicha historia siempre con la intención de alcanzar solo beneficios propios.

 

Me pregunto qué sería del Partido Revolucionario Institucional, PRI, sin el pretexto de una revolución que nunca se dio y si en cambio propició debacles que solo beneficiaron a oportunistas que arrastraron al país desde 1910 hasta 1934 a niveles de circos siempre exhibiendo espectáculos que bien debieran causarnos vergüenzas.

 También me pregunto si en aquel periodo en el que prevalecía casi un noventa por ciento de población analfabeta, efectivamente estaban dadas las condiciones para hacer que surgiera una verdadera revolución.

 ¿Y qué fue de Madero quien terminó cayendo en los mismos errores de Don Porfirio Díaz? ¿Victoriano Huerta tan traidor sujeto de veneración? ¿Villa y Zapata de verdad próceres y no ambiciosos y asesinos?

 Venustiano Carranza fue honesto, liberal y dador de nuestra Constitución de 1917. Pero ¿y luego Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles más sus dos esbirros que sucedieron a éste último a efecto de mantenerse atrás de bambalinas con el control del poder? La riqueza de una nación no solo radica en su economía, más bien en su educación.