Allende y Aldama si bien comulgaban con Hidalgo, cuestionaban la forma como éste último se comportaba. Sumaría miles una población que solo estorbaba. Ambos militares denotaban dudas respecto a que la rebelión se perfilara acorde al objetivo original. Fue la insensatez de Hidalgo, la causa por la que su autoridad se vería perdida al cabo de pocos meses.

Después de ser informado, el virrey recién llegado a la Nueva España mostró displicencia, suponiendo que el desorden sería fácilmente controlado. Su principal interés era que la misa a celebrarse en su honor, se realizara acorde a los cánones derivados de su nueva investidura.

De entre el pueblo de Dolores y la ciudad de Guanajuato, con la chusma todo era masacre. De ahí entonces que Aldama saliera en avanzada tratando de tranquilizar a la gente y garantizarle que al paso de Hidalgo todo se llevaría a cabo en orden y sin agresiones, situación que nunca sucedió ante la desesperación y frustración del propio Aldama.

Al arribar Hidalgo a Guanajuato seguido de una plebe incontrolable, los españoles habían corrido a refugiarse a un sólido almacén de granos conocido como la Alhóndiga de Granaditas. Hombres, mujeres, niños y ancianos que sumaban cientos, clamaban por su vida. Hidalgo ávido de sangre no escuchaba.

Derribadas las puertas de aquel recinto, gentes enardecidas penetraron a la Alhóndiga solo a arrasar. Los españoles pretendieron defenderla entre otros el comandante Riaño, el mismo que días antes había prestado los 200 pesos que Hidalgo le pidió. Riaño fue sujeto de brutalidad a los ojos de su hijo quien también cayó sacrificado abrazado al cuerpo de su padre. Cientos de seres humanos terminaron masacrados sujetos de aplastamientos y degüello. Allende y Aldama reclamaron a Hidalgo su proceder. El muy cínico les contestó que era de justicia darle a sus seguidores la oportunidad de la venganza.

En la obra México a través de los siglos, de la cual fue Director Editorial el General Vicente Riva Palacio, en el Volumen V que narra sobre nuestra independencia, se dice que “mientras la chusma saqueaba las casas, de pronto desde un balcón Miguel Hidalgo y Costilla se apareció para lanzar a la multitud puñados de monedas de oro y otras pertenencias provenientes de las propiedades de la alta sociedad…” ¿Su pretexto? Alentar la revolución.

Sobre Miguel Hidalgo y Costilla de podría hablar más. Lo antes narrado es apenas un ejemplo de lo que oculta la versión de la historia oficial de México quien descaradamente hace de lado la real verdad.

Una muestra más de la falta de una auténtica plataforma de #Educación de calidad masiva de la cual derive una urgente conciencia de nación de las cuales adolece México.