El domingo 31 de enero de 2016 se llevó a cabo un mano a mano entre los reconocidos toreros José Tomás y Joselito Adame, de España y México respectivamente. Esta corrida de toros generó gran expectativa entre los aficionados a la fiesta brava desde su anunció en octubre de 2015 como parte de la Temporada Grande 2015-2016 a celebrarse en la Plaza México.

Aquella tarde de domingo un grupo de ciudadanos hicieron uso de su derecho a la libre manifestación para exteriorizar su desaprobación a las corridas de toros. A través de facebook se realizó una convocatoria para quienes desearan sumarse al contingente el cual partiría del metro San Antonio, a unas cuadras de la plaza, para apoyar simbólicamente a los toros y caballos empleados en el espectáculo así como para exigir la abolición de la tauromaquia.

Antes de iniciar la caminata una de las manifestantes, de nombre Ruth Alfaro, solicitó a los participantes no insultar ni agredir a los asistentes a la corrida de toros ni caer en provocaciones. Por desgracia la mayoría de ellos hizo caso omiso a esta recomendación.

“Que caigan los muros de la plaza de toros. Toros sí, toreros no. Asesino criminal, quien maltrata a un animal” , eran algunas de las consignas con las cuales no pocos manifestantes se desgañitaban camino a la Plaza México mientras eran escoltados por elementos de la policía capitalina así como oficiales de tránsito de la Ciudad de México.

De acuerdo con cifras de la policía la manifestación antitaurina logró reunir alrededor de 160 personas, en su mayoría jóvenes, incluido un convoy ciclista conformado por 25 participantes. Cabe destacar la presencia de individuos con el rostro cubierto entre los inconformes.

Al grito unánime de ¡Asesino! El grupo se instaló a un costado de la plaza junto a la calle de Augusto Rodín. Una vez ubicados los manifestantes más radicales comenzaron a gritar a los aficionados, cuyo único crimen fue asistir a un espectáculo público, agravios como: cobardes, basura, escoria, sicópatas, sádicos, borrachos o violadores. Del mismo modo algunos aficionados recibieron burlas por su edad, apariencia física o por acudir acompañados de niños. #Crónica Ciudad de México #Cultura Ciudad de México #Sociedad Ciudad de México