La visita. Como siempre pasa, no se le da gusto a todos. Hubo críticas al Prelado de mayor jerarquía, por los temas que no tocó al menos en público: Las desapariciones forzadas y los crímenes sexuales de pederastia, principalmente, que han involucrado y enlodado hasta las altas esferas de la Curia, como el conocido caso del líder de los "Legionarios de Cristo".

Los feligreses. Por su lado los creyentes -muy pacientes a pesar de largas horas de espera- en realidad sólo querían ver al Papa, oír lo que tuviera que decir y en especial, verlo y escucharlo oficiar. No es posible adivinar por qué el Vicario de Cristo haya eludido temas tan candentes como los mencionados, pero la lógica y la diplomacia pueden darnos un poco de luz: Son temas escabrosos y desde luego, pertenecen más a la esfera judicial. Aunque un poco de aliento espiritual a las víctimas y sus familias, nunca sobrará. De cualquier modo movió el Papa algunos tapetes y conmovió a viejos y jóvenes en general.

Lo qué sí dijo. Está por demás querer salirse por peteneras, el Papa (Repudia ilicitud)sí fue contundente en temas álgidos para nuestro País, para los católicos y los de otras confesiones, incluso para las élites políticas, empresariales y la propia Curia Obispal. Otra cosa es que ésos grupos de poder hagan caso o consideren que el "traje es de su medida". La emotividad, la exhortación, incluso el reto para que nos atrevamos, para que perdamos la conformidad y el miedo, fueron elementos claros, por más enunciativos que algunos quieran calificar. Porque la realidad de las vidas individuales depende de cada quien, que en suma afectará también el ámbito colectivo y algunos tienen esperanza de que haya al menos conmovido a las gentes que se dicen nuestros representantes populares, aunque en el fondo no sean ni una, ni otra.

¿Quién podrá decir que con la visita se acabará, por ejemplo, la #Corrupción(Hay que trabajar más)

Las golondrinas. Por fin llegó el momento más emotivo tal vez, el de la "despedida" (Papa Francisco...). No importó el cansancio, la apretada e insuficiente agenda -pero, caray, no será la última visita- y también la oportunidad para que algunos políticos salgan en la foto, o mejor ahora en estos tiempos, en vídeos que ya circulan.

Su visita dejó un buen sabor de boca. No faltan los que no estén de acuerdo con nada, pero al menos son pocos y sus críticas, respetables y fuera del foco feligrés. Así es la idiosincrasia. ¿Habrá que transformarla para mejorar? Eso nos dijo el Santo Padre. Es decir, tendremos además de orar, actuar. #Gobierno #Derechos Humanos