Cerca de la media noche del miércoles 10 de febrero se escucharon gritos en el penal de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León, #México. Un reclusorio que tiene capacidad para alojar a 3200 presos, sin embargo la población era de 3979. 24% más de su límite

Ante la cantidad de personas que participaron en el motín, y la falta de protocolo de actuación, los custodios se vieron rebasados

El alboroto se escuchaba desde afuera, por lo que la gente se empezó a amontonar para tratar de saber que estaba pasando.

La noticia corrió por la ciudad, y, quienes tenían familiares recluidos llegaron. La policía no se presentaba y la violencia crecía. Los reunidos en las afueras empezaron a sacar conclusiones; algunos decían que: los reos protestaban contras las condiciones de hacinamiento e higiene; otros, que estaban inconformes ante las nuevas medidas de seguridad; y algunos más, que se trataba de un pleito entre dos bandas por el control del penal

Los familiares concentrados alrededor de la cárcel pedían a gritos que se presentara el director del penal, otros más exigían acudiera el gobernador del Estado

Grupos de internos subieron a la azotea y provocaron incendios. Los gritos parecían aumentar por momentos.

Entre el escándalo sobresalieron algunas detonaciones; ante esto, creció la tensión de la gente en las afueras

En algunas otras áreas del penal, pero no muy lejos de los hechos, algunos internos observaban todo lo que ocurría, sin querer intervenir en los sucesos. Varios salieron de sus celdas y se alejaron, pero pronto fueron alcanzados y golpeados con saña

La policía se presentó hasta 2 horas después de de que todo comenzó

Cerca de las 3 de la mañana se comprobó que había varios muertos; sin embargo, no había noticias oficiales. Lo que incrementaba la indignación de las personas que estaban a la espera de saber lo que había ocurrido

Ante la ausencia de un reporte claro, la gente gritaba hacia el interior del penal el nombre de su pariente recluido y lanzaban silbidos esperando respuestas. La angustia y desesperación eran evidentes

Durante toda la mañana no hubo noticias, solo se escuchaba el rumor que había entre 30 y 43 muertos

La gente, al no recibir noticias lanzaba piedras, se colgaba de las mallas y silbaba; entre insultos y gritos llamaba al director del penal o al gobernador del Estado de Nuevo León. Ante la gran cantidad de personas llegaron más policías para controlar la situación

10 horas después, el gobernador del Estado dio el primer informe oficial: Todos los participantes de la riña eran hombres confinados a las zonas c2 y c3; el pleito era por el control del penal, había 52 muertos 12 heridos. Las redes sociales se desataron en críticas resaltando la incapacidad del gobierno estatal

Cerca de las 3:30 de la tarde, el gobierno del estado tuvo que modificar el informe porque el anterior no correspondía a la realidad. El nuevo informe decía que el total de personas fallecidas era de 49, de los cuales 40 ya habían sido identificados; de los 9 restantes, 5 estaban calcinados y otros cuatro cuerpos pendientes de identificar

Posteriormente 233 reos fueron trasladados a otros penales y comenzaron a hacerse los trámites para entregar los cuerpos a sus familiares

Como consecuencia de estos acontecimientos, fueron destituidos de sus cargos Gregoria Salazar Robles, quien fuera la directora del penal y otros dos funcionarios. Enfrentan cargos por homicidio calificado

El gobernador del estado ha informado que, en la revisión del penal se encontraron 120 puntas de fabricación artesanal, 8 cuchillos 28 pinzas mecánicas, 60 martillos, 400 encendedores, 16 memorias USB, 10 reproductores MP3 y 2 pantallas de 27”. Medio kilo de marihuana, 30 pastillas psicotrópicas, 3 dosis de cocaína en piedra, 38 dosis de marihuana y 30 dosis de cocaína en polvo

Además sostuvo que, el origen del motín fue una riña por el control del penal, entre Jorge Iván Hernández Cantú, alias “Comandante Credo” y Juan Pedro Saldívar, el “Z-27” #Manifestaciones