Es la historia de millones de mexicanos. Treinta y tantos años de trabajo arduo, con jornadas, muchas veces de más de 10 horas y en ocasiones sufriendo las inclemencias del tiempo o bien, en el mejor de los casos, encerrados en una oficina la mayor parte del día, todo con el afán de obtener una pensión “digna”.

¿Quién ‑de los pensionados que usted conoce‑ lo hizo luego de no trabajar la mayor parte de su vida? Habrá casos, seguramente sí.

Ahí es donde radica la disparidad de las situaciones, la inequidad de las circunstancias y lo injusto de las cosas en nuestro querido México.

La odiosa comparación viene a cuenta por la noticia reciente de que el profesor Humberto Moreira, recién desempacado de las rejas españolas, se acaba de pensionar tras 30 años y 15 días de trabajo en el servicio docente, ¡Sí, en el servicio docente!

El asombro es porque, según la nota de El Financiero, del pasado 4 de febrero, el ex gobernador de Coahuila, pasó la mitad de ese tiempo como “profesor comisionado”; esto es, no enseñando en las aulas, sino haciendo y deshaciendo política aquí y allá.

¿Y cuál es la recompensa?, más de 37 mil pesos mensuales, salario que ya quisiéramos usted y yo… bueno, sobre todo yo.

El monto no es abrumador, cierto, pues hay burócratas que se llevan el doble o el triple y tampoco hacen mucho para merecerlo; lo indignante es el hecho de que en la educación en México se haya llegado a ese nivel de impunidad en el que bastaba tener mañas y habilidades políticas para dejar el salón de clases y dedicarse a otra cosa sin perder los beneficios que tiene cualquier docente que cumple con sus horas en frente agrupo.

Con un sistema de pensiones en México que se tambalea por falta de recursos y con una balanza laboral que indica que cada vez son más los pensionados en relación con los trabajadores en el país, este tipo de casos resulta insultante.

Por fortuna, aunque tarde, la SEP anunció que ya no se pagará sueldo a los maestros comisionados, unos 2 mil 200 en todo el país, y el ahorro de más de mil millones de pasos, permitirá, según dicen las propias autoridades, invertir más en infraestructura educativa.

Falta ver qué medidas se toman en casos de jubilación como la del profesor Humberto Moreira, que seguramente habrá muchos, esto para evitar el despilfarro de miles de millones de pesos al que está acostumbrado el sistema educativo mexicano. #Gobierno #Corrupción