Los lunes de por si son días en los que te derrites entre el tedio de inicio de semana y la intercontemplación de estirar a modo de liga, el fin de semana; sin embargo muchas personas rogaban porque este lunes 15 llegara, no solo por recibir la quincena para amortiguar el bolsillo agujerado por la fecha de Cupido; muchos querían solo despertar de la empalagosa pesadilla de lo que ese día anterior se conmemoró, y como el fastidio, unido al bullicio, corazones en todos sus tamaños, abarrotaban la vista, casi al punto del vomito visual; tarjetas, engolosinosos detalles y música – probablemente cabe puntualizar que las composiciones sobre dolidos del amor hayan abundado más – donde el amor sube y baja en el elevador de la moralidad.

 

Para aquellos Grinch de la festividad del amor, la resaca cuesta menos, precisamente porque el 14 de febrero es el día de la prueba “perfecta”, en cuanto a medir el amor en palabras, dinero y como el afecto se pesa, como vil pedazo de carne en la balanza de la vanidad y de una desgraciada mal fundada.

La resaca emocional comienza y termina con nosotros de una manera atroz, los sentimientos por nosotros mismos, se mezclan con los sentimientos generales en pro de la humanidad, y con los momentos afectivos, declinados o a favor, que claman por una venganza de recuerdos sin intención previa; en ese momento el veneno generado de la nada, transita por las emociones, destruyendo nuestra aparente paz interior. Lo más recomendable es mantener a la parte racional funcionando, que varios puntos de nuestra atención se sustraigan en algún tema complejo y de gusto general – histórico, matemático, filosófico – en este último se corre el riesgo de regresar al punto de partida, pero quizá con menos consecuencias, esto varía según el filósofo en acción  – fijemos la energía negativa  en la parte pensante, algunos minutos de silencio pueden adormecer esa bestia visceral que todos llevamos dentro.

No hay solución para poder definir este  privilegiado sentimiento humano,  de la amplia gama entre la tristeza y la alegría, ya que como es una combinación etérea, sin grado de animosidad humana y que se siente desinteresadamente, bien como leitmotive, o himno de diversas causas sociales, no hay que olvidar, que al final,  ese concepto tan invariable, se sostiene de quien lo lleva a la práctica, lo siente y lo define en su propia piel y corazón.

No se amarguen, ni se amen a sí mismos, ni amen a otras personas, siéntanlo a gusto de la imaginación . #Facebook