En su visita a Chiapas, durante el encuentro con familias mexicanas en el estadio Victor Manuel Reyna de Tuxtla Gutiérrez, el #Papa Francisco llamó a las familias a “echarle ganas” en lo que hagan cada día, luego de que un joven le dijera durante su intervención que le echaba ganas a salir adelante junto a sus padres por una enfermedad que sufrió y que lo dejó en silla de ruedas.

Después, el sumo pontífice agarró esta frase y la convirtió en la base de su discurso en el que invitó a los presentes en el estadio y a quienes lo veían por televisión a echarle ganas para ser mejores cada día, para sacar adelante al país y para que la familia continúe como pieza sólida de la sociedad.

Eso me dejó pensando que México es un país que le echa muchas ganas pero eso no basta para salir adelante. Millones de mexicanos cada día se levantan a temprana hora y durante largas jornadas de trabajo le echan ganas para poder ganar el alimento, mientras que otros le echan ganas para encontrar trabajo pero no hay; los jóvenes le echan ganas al estudio, pero cuando terminan no encuentran empleo o no es suficiente la educación que recibieron en la escuela; los niños le echan ganas pero los maestros no están bien capacitados y quedan con un aprendizaje a medias; y así podría escribir muchos ejemplos de mexicanos que le echamos ganas pero no sirve de todo dar el máximo esfuerzo.

Desgraciadamente, y como lo ha podido constatar Francisco durante su estancia en la República Mexicana, las desigualdades en el país son enormes. El sábado por la mañana estuvo en Palacio Nacional para encontrarse con la cúpula del #Gobierno y de los sectores político y empresarial, en un acto que pareció no gustarle de todo al papa, y donde llamó a esos hombres y mujeres poderosos a hacer más por los necesitados. Saliendo de ahí, en el Zócalo de la Ciudad de México, en la Basílica de Guadalupe, el domingo en Ecatepec, Estado de México, y este lunes en San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, ha estado cerca del México real, el México del sacrificio diario, el México de los necesitados, el México de quiénes sí le echan ganas por salir adelante pero que muchas veces no tienen las herramientas para lograrlo.

Esa jerarquía política, empresarial, y hasta la de la Iglesia, no le echan tantas ganas en si tarea (muy pocos de sus integrantes verdaderamente lo hacen), y de ellos depende que quienes sí lo realizan no puedan prosperar.

Ha dejado buenos mensajes el papa durante sus intervenciones, y aunque dudo mucho que puedan cambiar en algo la forma de manejar las situaciones por parte del Estado, esta visita sí ayudará para que los millones de mexicanos que tienen la religión católica se motiven, renueven su fe y vayan con más ganas cada día buscando ser mejores, renovando la esperanza en el país, la cual se ha visto muy deteriorada en años recientes.

Ojalá esta visita de Francisco deje muchas cosas buenas a México, un país que le echa muchas ganas pero que, para su mala suerte, no ha podido salir del bache en el que está sumido y, por el contrario, se hunde cada vez más. #Iglesia Católica