Me ha llamado gratamente la atención en la visita del Papa Francisco a #México su sabiduría y sencillez. Espero que los curas de alto rango que dicen seguirle y tomar ejemplo de él efectivamente así lo hagan. Urge, cada día es menor la población auténticamente sacerdotal.

Viéndolo y escuchándole en la TV de pronto me pregunté ¿A quiénes viene este señor a dar un buen ejemplo? ¿A los que nos decimos fieles católicos o a los que forman parte de un clero mexicano que incluye a un buen número de sacerdotes hipócritas y farsantes…? ¡Así! Como Miguel Hidalgo y Costilla.

Ciertamente la visita del Papa Francisco ha venido a sacudir a muchos mexicanos. Creo que en especial a aquellos que no predican con el buen ejemplo, empezando por tantos clérigos prepotentes y soberbios que piensan que portando una sotana negra envuelta en una faja roja y un capuchín en la cabeza, están facultados para decirse representantes de un Cristo humilde y pobre.

Luego de demostrar Francisco su sencillez al negarse entre otras cosas a aceptar transportes de lujo, supongo que un buen número de sus colegas mexicanos, empezando por el desagradable cardenal Norberto Rivera, se vieron en apuros dado que en su vida diaria están prestos a mirarnos hacia abajo montados en vehículos Mercedes Benz, VMH y otros similares “acordes a su rango”.

Encuentro su visita como una lección a una iglesia en muchos casos elitista y soberbia que por sus actitudes ha provocado el nacimiento de sectas aprovechando el comportamiento de aquellos pseudo burgueses que día a día provocan decepción. Cada día se abandonan las filas de esa Iglesia que Cristo proclamó y que dista en mucho del contenido previsto para su fundación.

Y bueno, me cuesta mucho desarrollar este artículo en razón de no pretender generalizar. Tonto sería de mi parte el no tomar en cuenta a tantos sacerdotes y religiosos en los cuales sí hay congruencia entre su vocación y sus acciones. Solo que debo reconocer y denunciar la presencia de muchos que se dicen “padres” que no acatan el principio de la humildad y el buen ejemplo.

Pegado a la pantalla del televisor busqué y busqué a un señor de la orden de San Agustín a quien varias veces me acerqué a efecto de pedirle que me diera asistencia espiritual. El señor me contestó no tener tiempo según él por compromisos diarios en la Mitra. Salió del paso señalándome que buscara auxilio pero solo vía la confesión. Le pregunté entonces si había alguien más que atendiera a mi demanda y por toda respuesta encontré un rotundo NO. Ese señor es avaro. No entiende que parte de sus obligaciones implica darse a lo demás.

En la reunión con los obispos el Papa les insistió “griten, discutan entre sí, peleen, pero no dejen de terminar reconciliados”. Desafortunadamente las cámaras de TV los mostraban por la espalda pero no dudé que si los hubieran captado de frente, más de 4 seguramente bostezaban o se quedaban dormidos.

Afortunadamente existen muchos más, quiero pensar la mayoría, que están casados con las promesas del día en que se iniciaron. Solo que en proporción al número creciente de necesitados de una buena orientación su número resulta insuficiente.

Tristemente caigo en cuenta de que en México pasa con muchos “altos mandos” de la Iglesia igual que en la política. No observo ninguna diferencia entre los diputados y senadores y los clérigos de alto rango.

Espero que esos a lo que me refiero y que estuvieron tan cerca del Papa terminen por reflexionar y asuman la responsabilidad a la que se comprometieron el día en que se ordenaron.

@ap_penalosa