Hace tiempo que tenemos la intención de pertenecer a un sistema que de verdad nos pueda llevar a evolucionar esta idea utópica sobre la concepción de la sociedad. Creo que esta malinterpretación del feminismo radica en que el sistema falocentrista se ha hecho con las herramientas sociales para corromper el concepto, llevándonos al punto de cometer el error de entenderlo como exaltación de la mujer. De lo que realmente estamos hablando es del símbolo de la igualdad, la denuncia del abuso del poder, que siempre ha estado en manos de los hombres, la iglesia, el gobierno, instituciones privadas, que al pasar de los siglos nos han hecho sumisas, poniéndonos en un estado de desigualdad. Mi reivindicación es que el día de la mujer lo tomemos también como el día de la igualdad, porque tales abusos de poder machista han estado aplicados a las minorías más vulnerables, las personas con diversidad funcional, los homosexuales, los que viven doctrinas de una fe distinta a la impuesta, los nacidos en otras fronteras, o aquellos que se atreven a defender su verdad.

Como muchas mujeres, yo también he sufrido estos abusos directa e indirectamente relacionados el machismo. A pesar de haber crecido con valores que van en busca de la igualdad de #Derechos, ha sido difícil darme cuenta de tales abusos, hasta que por fin pude reflexionar sobre las acciones y sentimientos que ocurrían a raíz de estas situaciones violentas, también gracias a las intervenciones de terceros. Considero que la mejor forma de celebrar el día de la Mujer no sea solo felicitar a la mitad de la población, sino evolucionar el concepto e incluir a todos los que apoyamos la igualdad y representamos, defendemos y nos identificamos con las mujeres que simbolizan una sociedad que oprime siempre a los más desprotegidos, lo que incluye también a los hombres que gracias a este abuso de poder falocentrista también están estigmatizados, obligados a asumir responsabilidades estúpidas como que son responsables de proveer, ser los más fuertes, tener templanza y sobre todo no llorar como nenas, porque está asociado a la debilidad.

Son prejuicios que padecemos hombres y mujeres, cargas que no han dejado avanzar a quienes quieren romper con lo establecido y las limitaciones por miedo a la decepción, nos forzamos a asumir responsabilidades sociales que ni siquiera el mismo sistema que los impone es capaz de sostener. Debería ser el día para reflexionar sobre las aportaciones de aquellos hombres y mujeres que construyen y trabajan en pro de la sociedad utópica que poco a poco se va haciendo realidad, impulsando al movimiento por la igualdad y no quedarnos en una mera ráfaga de felicitaciones por redes sociales.

Por ello creo que algunas de las cuestiones que me planteo no están bien vistas, según el punto de vista  “feminazi” o “hembrista” (que me parece un símil del machismo interpretado por una mujer), evidenciándose la ley del péndulo, la imposición de un sistema radical en el que los extremos opuestos se tocan, aunque entiendo que es la respuesta radical a un sistema autoritario.

Es importante identificar las intenciones reales que tiene o tuvo el feminismo en sus inicios desde sor Juana Inés de la Cruz, un personaje que poco he visto que haya sido utilizado como referente para estas connotaciones ideológicas, quizás por pertenecer a la iglesia. Una mujer rebelde a las imposiciones sociales que  se refugió en el cristianismo donde se vio castrada por oponerse a los requerimientos eclesiásticos. Actualmente nuestra situación no es para nada comparable, sin embargo, aún queda mucho por reivindicar, estamos en ese punto donde no hemos encontrado la solución pero ya somos conscientes de que existe un problema. Feliz día de la Mujer. ¡Viva la libertad! #Familia #Derechos Humanos