¿Cuándo el acoso se volvió una forma “normal” de interacción entre hombres y mujeres? Es inevitable pensar en las diferencias físicas e ideológicas que existen entre estas dos partes de la humanidad. Se ha intentado que exista igualdad y que ambas partes sean tratadas con el mismo respeto y se les otorguen los mismos derechos y obligaciones. No siempre se logra el objetivo, sobre todo en un país como México donde el machismo es inculcado desde temprana edad.

 Hace unas semanas en un barrio famoso de la CDMX un hombre (que hasta ahora no ha sido identificado) levantó el vestido y bajó la ropa interior de una mujer que iba caminado por la calle, a plena luz del día. La chica en cuestión es periodista y el video donde se observa al atacante se hizo viral. En un barrio céntrico de mi ciudad, Xalapa, hay un grupo de hombres que se dedica a acosar a las mujeres que llegan a cruzarse en su camino. Ellos, armados con fuerza bruta, asustan a las féminas e incluso llegaron a golpear a una porque ésta decidió encarar a su agresor.

   Ayer por la tarde Daphne Fernández, víctima de violación por parte de los junior veracruzanos conocidos como “Los Porkys de Costa de Oro” publicó en su cuenta personal de Facebook una declaración. En ella explica cómo la gente se ha encargado de difamarla. Los mismos Porkys (Jorge Coitata Cabrales, Enrique Capitaine, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta) y el público en general han dicho que la violación tumultuaria fue culpa de ella por la manera en que viste, por su forma de socializar, por consumir alcohol; en fin, por reunirse con sus amigas y amigos. El atentado contra Daphne ocurrió hace un año y hasta la fecha la justicia del Estado de Veracruz no ha hecho nada. No se trata de falta de pruebas, lo que ocurre es que los acusados son hijos de gente poderosa y con dinero, por lo tanto han logrado evadir la justicia.

            Una de las partes clave de su declaración dice lo siguiente: “Si he tomado, si he salido de fiesta, si he usado faldas cortas, como la gran mayoría por no decir que todas las niñas de mi edad, por eso me van a juzgar? por eso me lo merecía? por eso paso lo que paso? por andar de noche con mis amigas? Pregunto a aquellos que criticaron e hicieron paginas para atacarme, entonces yo les pregunto PORQUE?” (sic). Acaso está penalizado vivir, disfrutar de una reunión con amigos, usar la ropa que a uno le plazca.

            Lo que salta a la vista son los comentarios misóginos por parte de la sociedad. Desafortunadamente las críticas de odio las reciben muchas de las víctimas al ser juzgadas por hacer o dejar de hacer ciertas cosas. Vivimos dentro de una realidad en la que una mujer al caminar sola por la calle recibe todo tipo de piropos, lo cuales a veces derivan en insultos. Una joven sola puede ser acosada al encontrase en un lugar lleno de gente: hay individuos que se dedican a restregar su cuerpo contra el de una mujer, sin el permiso de ella. Otros, a través de las redes sociales, se ocupan de mandar mensajes con carga “erótica” que derivan en lo vulgar ¿acaso creen que decirle a una chica “te ves bien buena en tu foto de perfil” es sensual? Por otro lado están los acosadores del diario: hombres con los que se convive día a día y al saludar abrazan de más, besan a media boca en vez de la mejilla, tocan las manos, los hombros o la cara cuando hablan con una mujer. Esos, a veces, son los más peligrosos.

  Como mujer me queda esperar que algún día pueda caminar por la calle, sin audífonos, y no escuchar a mi paso silbidos y palabras altisonantes. También me gustaría que los extraños no se acercaran a susurrar a mi oído “adiós” o poderme sentar en el transporte público sin tener que arrinconarme para que la pierna de un caballero no vaya invadiendo mi espacio personal. Esto no es un discurso feminista, sólo queremos RESPETO E IGUALDAD. #Familia #Gobierno #Derechos Humanos