Hoy en México el viento está desatado, su fuerza gélida tira árboles, causa lluvias, provoca nevadas a las que no estamos acostumbrados, y… nos despeina. A pesar de todo, es un viento fresco y agradable, ha despejado el ambiente enrarecido por la contaminación. Lamentablemente, entre esas ráfagas de viento, llegan también los bramidos de un pequeño hombre, grande para los negocios dice, pero pequeño al fin. Afirma que los mexicanos le hacemos daño, le ofende nuestra sola presencia. Jura que nos hará pagar por sus caprichos, entre ellos un muro grande que no nos deje ni saludar a nuestros vecinos. Le caemos mal. Sugiere que los mexicanos sólo van a vender drogas, pero… los que lo hacen, ¿no lo harán porque allá es el mayor mercado de consumo?  Qué se la va hacer. “No somos monedita de oro” como versa un popular refrán en nuestra tierra.

Ese señor tiene todo el derecho de pensar y sentir lo que su corazón y sus tripas le manden pensar y sentir. Sin embargo, hay varios detalles preocupantes, porque no sólo se trata de la fascinación morbosa que ha despertado en los medios de comunicación y entre la población interesada en general, se trata de la expresión de desprecio que acompaña la imagen y los “éxitos”, en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos, del señor Donald Trump, porque aunque sea muy rico no tendría éxito en sus pretensiones políticas sin alguien que lo apoye, y ése es uno de los detalles a los que más hay que prestar atención: hay mucha gente que comparte su punto de vista, aunque se escondan detrás de sus falsas declaraciones de consternación y preocupación. También en los Estados Unidos hay “buena gente”, pero también la hay mala, como en México también por supuesto, como en todo el mundo. El peligro aparece cuando la gente “mala” tiene poder.

Hace no mucho tiempo el mismo Trump pretendía elogiar a los mexicanos, cuando planeaba desarrollar complejos turísticos y habitacionales en México: Puerto Peñasco en Sonora, Trump Ocean Resort Baja en Tijuana, Punta Arrecifes Resort en Cozumel; sin embargo no resulto como el esperaba y desde entonces ha ido subiendo el tono a sus insolencias. ¿Será un berrinche por esto?

Otro detalle interesante será observar que tan xenófobos son los ciudadanos americanos y cuantos son tan ingenuos e irresponsables como para dar su apoyo por simple fascinación. En México somos expertos, primero votamos por un encantador ranchero con botas que una mañana descubrió que “es muy difícil gobernar un país”; después por un pequeño “Napoleón” y luego por otro que fue electo “porque esta bien bonito” y ahora estamos pasando por unas angustias que nadie fuera de nuestra tierra puede creer.

Trump ha destapado un asunto fundamental, el odio que muchos estadounidenses sienten por los mexicanos; este es un asunto que desde ya permanecerá abierto y latente en las relaciones entre México y los Estados Unidos, aún cuando Donald Trump no llegue a ganar las elecciones, el daño esta hecho.

En la historia del mundo han surgido tiranías, guerras e injusticias, éxodos y genocidios, todo iniciado por alguien que parecía hablar con la razón compartida por muchos, provocando periodos de horror; pero atentos, sólo son periodos, después viene el despertar y el dolor, la condena y el tiempo de pago por elevar ideas retrogradas al poder y generalmente quienes terminan pagando no son los que tuvieron la idea original sino los que le creyeron al que la propuso.

En la famosa película “El Hundimiento” o "Der Untergang" hay una escena donde Hitler, en un dialogo con uno de sus hombres de confianza dice: “Si la guerra está perdida no me importa que mi pueblo sufra. No derramaré una sola lágrima por él. No sé nada mejor. Ellos mismos han elegido su destino.” #Tendencias #Racismo #Barack Obama