#México es un país cuyo pueblo debiera de estar, ahora más que nunca, muy concentrado en todas las actividades de su gobierno federal. A partir de eso, debiera también estar participando de manera muy activa, y desde cualquier plataforma, para asegurarse de que las acciones de su gobierno le aseguren a cada individuo, personal y ajeno, bienestar en el presente y prosperidad en el futuro. Pero el pueblo está muy distraído como para atender lo que realmente lo afecta, lo que realmente es trascendente. Por el contrario, su atención y su participación están concentrados en otro extremo, en lo que ni siquiera puede ser tratado como asunto porque no es más que una simple, ordinaria, cotidiana e intrascendente circunstancia: la suerte del vecino.

De tal suerte, recientemente, resultó que una mujer ebria chocó con varios vehículos, y al ser detenida y querer ser remitida ante alguna autoridad, ella intentó librarse ofreciendo un soborno con valor de cien pesos. Poco después, en distinto lugar, otra mujer cubría con un suéter la retaguardia de su acompañante que estaba utilizando un cajero automático. Días después una aspirante a un cargo público, textualmente, calificó de inútiles y estorbosos a los adultos mayores. ¿Qué hay de trascendente en las breves historias cotidianas que conté en este párrafo? Creo que nada.

Diariamente hay ebrios al volante que chocan contra cualquier cosa o persona, y que intentan librarse de las consecuencias con sobornos o tráfico de influencias. Diariamente hay personas que se protegen de alguna manera cuando están utilizando algún cajero automático. Y en estos tiempos tan vacíos de virtud, durante lapsos preelectorales, es muy común que cualquier candidato exprese alguna muestra de su inmundicia e ignorancia. Entonces, ¿qué hay de trascendente en dichas circunstancias? Igual, creo que nada. Pero la sociedad no opina igual que yo y les otorgó suma importancia, y así fue como engendraron a #Lady100Pesos, a #LadyCajero y a #LadyAncianos: las tres más recientes creaciones del fenómeno sociocultural al que bauticé como “Cultura Lady”, que no es más que la inconsciente búsqueda de circunstancias y eventualidades ordinarias para engrandecerlas con la intención de impulsarlas para trascenderlas.

 

De lo efímero a lo permanente:

 

La fuerza de impulso que la sociedad da a su “leidis” por medio de menciones y memes dura tanto como alguien tarda en encontrar sustituto y subirlo a internet, lo que siempre es rápido y por lo tanto efímero. Los operadores de esta actividad siempre están muy activos para llenar los espacios de internet con su sentido del humor, pero ellos no son los únicos que están muy ocupados: hay otro grupo, uno que también tiene mucho poder, uno que está haciendo lo propio para llenar sus espacios bancarios, uno que también se ríe de lo ordinario, pero que por ordinario tiene la creación y cumplimiento de acuerdos que exploten más a México, sin importar que eso vaya en detrimento del pueblo. Mientras el pueblo se distrae con el pan y circo que provee la Cultura Lady, la mal llamada clase política mexicana modifica las más básicas y elementales estructuras del país para engordar sus bolsillos a cambio de ceder lo que queda de patria, de recursos, de libertad, de sentido de pertenencia. Mientras el pueblo dedica su energía y atención en la vergonzosa exaltación de lo ocioso, aquellos a los que cedimos el poder aprovechan la distracción para arrancar la última y más pegada carne del hueso presente y dejar nada para que el futuro sea próspero, y eso, paisanos, eso sí será permanente.

Armando Warner. #Redes Sociales #Viral