Volar  cincuenta minutos no es demasiado cuando el destino es Huatulco. Trescientos segundos de espera para llegar a las bahías de éste hermoso lugar, protegido y convertido en reserva ecológica, no es demasiada espera. San Agustín, Calaluta, El Órgano, El Mague, Santa Cruz, Chahué, Tangolunda y Conejos son las bahías que nos esperan si somos capaces de aguardar tan sólo esos cincuenta minutos de vuelo. Al contrario, podemos ya imaginarnos en medio de la tranquilidad marina y de esas pequeñas cuevas  que contemplan el rompimiento de las olas.

Imaginemos a los peces globo, los caballitos de mar, las estrellas marinas: todo el colorido que se encuentra en los arrecifes de coral que nos esperan en Huatulco. Así esos trescientos segundos no se nos harán una eternidad.Las bahías de Huatulco se localizan en la Costa de Oaxaca. Abarcan 35 Kilómetros del litoral del pacifico mexicano y se localizan entre las desembocaduras de los ríos Coyula y Copalita.

Por sus condiciones geográficas, las bahías de Huatulco se encuentran accidentadas por montañas y valles, y son bañadas por varios ríos, lo que le da una belleza majestuosa al paisaje. Su flora y su fauna son exuberantes, contando con una gran variedad de corales.Entre las actividades que se pueden realizar en Huatulco, se encuentran: buceo libre, pesca deportiva, natación, esquí acuático, paseo recreativo en lancha, recorridos por tierra y descensos en balsa por río (rafting).

La adición más reciente a la infraestructura turística es el muelle de cruceros, con capacidad para recibir barcos de hasta 80,000 toneladas; también cuenta con tiendas, supermercado, joyerías y restaurantes.Las bahías de Huatulco son el desarrollo turístico más ambicioso de Fonatur. El potencial de esta joya en la costa esmeralda de Oaxaca, cerca de Puerto Escondido, Mazunte y Puerto Ángel, para el ecoturismo y turismo de aventura es ilimitado. Aquí se unen el mar con sus playas y la sierra con sus cañones profundos y ríos.

Qué más puedes pedir a la vida si en un mismo lugar encontramos gran variedad de fauna, de flora, de paisajes, los mismos que como dirían los egipcios, debemos de atesorar la mayor cantidad de imágenes. Nuestros ojos, nuestra piel y nuestra alma lo agradecerán el día de mañana. Huatulco y sus bahías convertidas en parque nacional, en reserva ecológica nos recuerdan que el mundo es un habitante más en este universo y debemos respetarle como a cualquiera de nosotros. El poder caminar, andar a caballo, estar en contacto directo con eso llamado flora y fauna o el mar, río, cascada, cueva, pozas, reconforta el espíritu y ayuda a seguir viviendo así como a regresar a casa con ganas de volver a Huatulco para ver de nuevo otro atardecer en la bahía Chahué, o caminar por el andador principal de Huatulco y observar el cielo estrellado y el oleaje enfurecido que golpea las semidesiertas bahías.

Cuando nos despedimos de este lugar ubicado en la costa de Oaxaca queremos regresar a Santa Cruz y recordar Laa, creada en 1587 por Thomas Cavendish, quien deseaba destruir la cruz de madera localizada enfrente del puerto, y sus hombres trataron de llevar a cabo sus ordenes con hachas, sierras y cañones. Sin embargo, la cruz permaneció intacta. Pensable guardar todas las imágenes que ahí se contemplan, todos los olores, sensaciones y silencios que ahí pueden apreciarse. Es menester, en definitiva, para seguir viviendo. #Vacaciones