Madre solo hay una y padre puede ser cualquiera.  Ayer domingo entre la ida al cine y las compras de la semana,  la charla de cliché de taxi, pensé lo que algunos de nosotros ya habíamos pensado con anterioridad – y  me sorprendería bastante, si usted no es del sexo masculino – la dejadez del día del padre y la equivoca representación que a veces se tiene en la sociedad,  sobre la figura paterna. En nuestra actualidad han emergido con inusitada fuerza,  varios fenómenos que se  proyectan exacerbadamente sin una reflexión incluyente, uno de ellos, la inserción de un  feminismo exagerado;  donde el patriarcado es el punto de referencia para cualquier mal social,  ha estado a la cabeza en la historia humana y por qué el papel formador de padre, no se toma cuenta y en muchas ocasiones se denigra, por la continua alusión violenta hacia el género masculino.

El día del padre ha pasado desapercibido o bien se ha nublado en las conciencias y corazones de la mayoría; cualquier persona sea hombre o mujer puede ser capaz de llevar a cabo actos atroces, pero la presencia de la figura masculina como victimario físico y psicológico se ha intensificado, en nuestras mentes  justificada o injustificadamente – para no basarnos en cifras o estadísticas –  ¿dónde quedan los hombres que no tienen nada que ver con este estereotipo obligado por la sociedad, también deberán cargar con una falla fantasma, de la cual no son culpables?

La efusividad o  la falta de esta, en las celebraciones de este tipo, se convierte en un medidor que falsea los resultados del individuo en la sociedad, que somos, quienes somos o como a veces nos comportamos, suelen ser facetas engañosas, estamos impuestos a medir con la experiencia pero… ¿si esta se equivoca? Si hay un cambio positivo, de inmediato  empezamos a cuestionarlo en contra, no ha razonar por qué se ha provocado y si este puede tener una reacción en cadena, con connotaciones positivas. El hecho o persona se pesa, mide, observa bajo la lupa incipiente de los parámetros de una sociedad, que cree que la figura paterna, solo es un ingrediente más en la probeta de la fusión biológica, un algo que puede contenerse bajo congelación en un laboratorio; temo decir que no es lo único que está bajo cero, la capacidad del ser humano de confrontar y analizar estos temas se están dejando de lado, mientras sea consumible no importa, aun si la idea es una mala imitación publicitaria de los 60 ya caduca,  debe servirse,  calentarse, para que la comunidad pueda deglutir con exquisitez forzada, conceptos del tamaño y hediondez de un dinosaurio.

Cada vez que buscamos la oportunidad para quejarnos,  sería bueno traer a la memoria que antes que ser hombres y mujeres, somos individuos de un mismo clan – humano – las igualdades son relativas, porque nuestro mundo está en movimiento. 

Hay padres – pocos – que se encuentran en el papel de madre, pero no por eso, refuerzan la estupidez que vemos en las redes sociales, donde el sexo “femenino” hace referencia a nombrarse el verdadero sexo “fuerte”. Hay una variabilidad increíble de hechos y circunstancias que rodean a las personas, de abuelos a convertirse en padres o madres, a tíos y a veces a personas que no tienen un lazo consanguíneo y que no desean que les festejen el rango que tienen en la sociedad, lo hacen por  amor y  responsabilidad y por tener el honor de guiar una vida.

El festejo podemos transmitirlo de otra forma, donde la espontaneidad nos recuerda que a veces lo inesperado,  lo que sale del corazón, no importando el día, deja una huella más profunda,  que cualquier recordatorio impuesto en el calendario, impuesto hace años.  El hoy y lo que demuestres  como ser humano,  es lo que importa. #Padres hoy #Familia #Solidaridad