En México, todos los días nos encontramos con personas que nos piden limosna, ya sea que te desplaces en transporte público o en vehículo particular.

No quisiera criticar esta situación, porque debe existir un motivo muy fuerte por el cuál una persona se vea obligada a recurrir a la caridad de los demás para poder sobrevivir, es solo que la mayoría de las veces la necesidad no es el motivo principal.

Permítanme explicarme; como todos sabemos, en México existe un alto índice de desempleo, situación que ha obligado a muchas personas a generar ingresos por cuenta propia, esto sería muy bueno para la economía del país si se hiciera de acuerdo a la ley, la economía siempre estaría activa y el país sería autosustentable.

Desafortunadamente, en lugar de que las personas presten un servicio o vendan un producto de calidad que satisfaga las necesidades del consumidor, optan por "ganarse la vida fácil" y pedir dinero regalado.

No quisiera generalizar, por lo que opino que todas estas personas pueden ser englobadas en tres grandes grupos:

1. Los que están siendo explotados y todo lo que ganen pase a manos de su explotador.

2. Los que ganan más dinero pidiendo caridad en las calles que trabajando de forma honesta.

3. Los realmente necesitados, que viven con lo poco que pueden recolectar a lo largo del día.

Estoy en contra de cualquiera de las tres clasificaciones, ya que no debería existir la explotación, el abuso ni la pobreza en nuestro país.

La pregunta que muchos se hacen es ¿cómo atacar cualquiera de estos tres problemas?, a lo que yo les respondería: "Haciendo uso de las instituciones que existen en el país".

Al referirme a "Instituciones" no sólo me refiero a las gubernamentales como el DIF, actualmente existen en el país cientos de fundaciones que atienden diferentes problemas y diferentes sectores de la población, lo que hacen estas instituciones es darles un hogar temporal a todas las personas que se acerquen a ellas, brindándoles, en la mayoría de los casos, asesoría médica, legal y psicológica, para que estas personas puedan superar la situación en la que se encuentran. Nótese que mencioné el término "Hogar Temporal", porque la gran mayoría de las fundaciones siguen un programa en el que en un tiempo determinado reincorporan a sus beneficiarios a la sociedad, esto a través del desarrollo de un oficio que les permita ganarse la vida honestamente.

Recuerda: "Si le regalas un pescado a un hombre, este comerá un día, pero si le enseñas a pescar, comerá el resto de su vida".

Entonces, si cerca de donde vives o donde trabajas hay una persona que está pidiendo limosna, no le des dinero, mejor investiga que institución puede apoyarlo a que salga adelante y se supere como persona. Con esto acabaremos con la pobreza porque las personas tendrán un techo y aprenderán a ganarse la vida; con la explotación, porque las personas que son víctima de ella tendrán la protección y asesoría que necesitan para liberarse de ese yugo y también acabaremos con los parásitos de la sociedad que sólo esperan recibir todo gratis, ya que en la medida en la que dejemos de darles dinero, se verán obligados a reincorporarse a la vida laboral para poder sobrevivir. #Cultura Ciudad de México #Derechos Humanos