Reflexión realizada sobre los Disturbios de Stonewall (1969)

Las ideas, las convicciones y la fuerza, engullen en su majestuosidad al miedo, aunque éste siga permaneciendo en el corazón como parte implicativa de la lucha. El temor implosiona en franca sensatez, para quebrantar lo establecido, deshaciendo el nudo en la garganta,  aquel que nos impulsa a alzar la voz, a luchar por la causa que seguimos en ese momento; levantando en hombros a la parte más sensible de nuestra humanidad, el espíritu.

Las continuas #Manifestaciones, los altavoces demandando igualdad, derechos y libertad, proyectan algo más que quejas y desaliño de una población inconforme, ahí, entre las filas humanas, desfilan las creencias de un modo de vivir en común, la promesa de una sociedad en la que los #Derechos Humanos no suenen a justicia hueca, a palabras vacías en documentos, en edificios, o sobre miles de páginas de un sufrimiento invisible. ¿Cuándo tomará profunda resonancia en cada uno de los corazones, más allá del simple significado?

Esta peculiar frase de don Porfirio Díaz, tiene varios alcances y enfoques –  Combatiremos, pues, por la causa del pueblo, y el pueblo será el único dueño de su victoria –. El tiempo y las distintas voces de las que se componen un movimiento,  son los únicos capaces de desentrañar la verdadera esencia de una causa conjunta,  y que la concentración, no solo unifique a ciertos grupos de la sociedad, sino que amplifique la información, para entender parte de esa minoría o “mayoría”,  en donde sobresale  lo que en años anteriores se ha visto, la demanda ignorante de una libertad irresponsable,  la cual, resplandece en la hoja afilada de la violencia, esta resalta como testigo de una barbarie,  en la búsqueda de la comprensión del otro, de lo distinto, desconocido y de lo que sale a la superficie como una especie nueva de conciencia.

 ¿Lucha  a causa correcta? ¿Quién tiene la razón?  Los incidentes violentos  son parte de nuestra historia; mientras que los medios se alimentan de esta sangre anónima, vendida como ficción de Hollywood, para creer que lo que se transmite, ahí se queda, en la pantalla.

La evolución es algo que desconocemos, porque con el tiempo hemos aprendido a suprimir con ideas asfixiantes, lo diferente, como si fuese una plaga;  lo que nos deja condicionados a un mundo de idealismo tóxico, donde nada nuevo puede ser aceptado, viniendo de una conciencia fértil y pura,  en la apertura del pensamiento libre.   #Familia