El líder político de "izquierdas" en México, conocido como López Obrador, "El Peje", #AMLO o Andrés Manuel, ha venido cargando con un lastre difícil de manejar. Y es que desde que encabezaba marchas en zonas petroleras de Tabasco en las que incendiaban llantas para llamar la atención en las carreteras, se le unieron miles de mexicanos con un perfil notable de "resentidos sociales", quienes se encargaban (y siguen haciéndolo) de enaltecer esas manifestaciones con gritos retadores y una postura dispuesta a la violencia.

En su trayectoria política, que a mi parecer es de gran importancia para la democracia nacional, el hombre en cuestión ha rebasado algunas líneas de la ética y no ha medido la peligrosidad de los radicales que lo siguen. Esto, en cualquier parte del mundo es difícil de manejar, pero más aún en un territorio con tantas zonas incomunicadas y con tantos retrasos culturales y educativos que generan multitudes aún fieles a las corrientes revolucionarias, machistas y revoltosas.

Por ello, deduzco que no le han permitido llegar a la silla, pues, aunque no parezca ser un tipo de un gran coeficiente intelectual, sí es un personaje luchador, empecinado en hacer caer a los que históricamente han sido sus detractores, a quienes no le permitieron crecer en las filas del PRI (Partido Revolucionario Institucional), y a quienes no le fueron fieles en el PRD (Partido de la Revolución Democrática, del que fuera cofundador y posterior causante de la división interna).

Sus discursos y los de sus militantes tienen la firma de la exageración y el mito para argumentar la postura de víctimas que se supone son los grupos izquierdistas. La frase por excelencia de sus campañas era: "esto es un complot". Y lo fue, y hay documentos históricos sobre el fraude electoral que le quitó la presidencia a favor de Calderón, pero en su momento nos hizo gracia su manera de decirlo y repetirlo, principalmente por el tono costeño de su dicción, que para la plática cotidiana es pegajoso, pero en la política se aprovechó como motivo de burla.

Al frente del Gobierno del DF logró los Segundos Pisos (un gran atino).

Podemos agregar alguna etapa en la que pronunciaba un discurso mesiánico, que deslumbro a algunos y molestó a otros y que, sin duda, sí generó un "rayito de esperanza" para quienes nunca han tenido acceso al poder.

México es un país "Guadalupano", y desde hace mucho que a la Virgen de Guadalupe se le llama la "Virgen Morena", a la cual le es fiel la gran mayoría de los fieles religiosos. Pues este misterioso nombre de su partido, ha tenido un gran impacto mediático, pues la gente pudiera asumir que su líder también fuera fiel a la "Virgen Morena" y esa mezcla de política y religión se antoja un tanto peligrosa.

Pero la parte más delicada, tal vez sea su honestidad valiente y la famosa persecución a las "mafias del poder" que, por cierto, hace un par de días declinó, por lo que parece cambiar de proyecto político.

Por otro lado, sus slogans que nos remiten a Cuba, Rusia y Venezuela, hoy se ven un tanto incongruentes, ya que mientras el gobierno federal logró avanzar con una trunca Ley Anticorrupción con su proceso de hacer transparentes los Ingresos, Patrimonio e Intereses de funcionarios, Andrés Manuel hizo una declaración sin propiedades y con ingresos mensuales de $50,000 pesos.

Podemos adivinar que su patrimonio se encuentra en el partido político y que vive de cuotas obligatorias tomadas de los ingresos de sus militantes, pero hay una información nebulosa que es, a la vez, un gran obstáculo para su credibilidad.

Su mujer es muy preparada y es una fortaleza, al igual que algunos empresarios de renombre que lo apoyan.

Hoy, sigue siendo el rival a vencer para 2018. #Elecciones2018