Aquella mañana del 19 de septiembre, ningún habitante del antiguo Distrito Federal, se hubiera imaginado lo que iba a suceder en tan solo unos minutos.

La furia de la tierra, nos demostró que si sus placas tectónicas se mueven tan solo unos centímetros, el poder de su fuerza es de tal magnitud, que puede llegar a destruir y matar a miles de personas.

La madre naturaleza nos demostró su enojo, su furia y su fortaleza.

Sabiéndose ama y señora de la situación, destruyo todo aquello que considero viejo, indefenso o mal construido.

Nos quito a familiares y amigos, el agua y la luz, dejando a una de las ciudades más grandes e importantes del mundo, en una nube de polvo, dolor, desesperanza y tinieblas como si fuese el inicio del fin del mundo.

Sin embargo una vez que utilizó su poderío, los ciudadanos que quedaban de pie, demostraron al mundo que con una organización basada en el amor al prójimo, se levantaría nuevamente esta ciudad de entre los escombros.

Se demostró que los mexicanos, somos capaces de crear una nación poderosa y grande, a pesar de todos los movimientos o golpes que nos den.

#México resurgió y lo hizo en grande. #Terremoto