Las elecciones de Estados Unidos han terminado. Me atrevería a decir que fueron más publicitadas en México que las nuestras en 2012, pero cuando los ánimos políticos se encuentran exaltados prefiero ocultarme en el mundo de los memes y chistes estúpidos. De mi pequeño círculo social solo tomo en cuenta las opiniones de dos personas, porque son las que han estudiado carreras relacionadas con la política.

Y no es que me vaya a poner de Andrea Legarreta, es cierto que no presto la atención debida, pero estoy consciente de las consecuencias que estas malas elecciones traerán consigo. La historia nos ha enseñado lo terrible que es tener a una persona intolerante y déspota en el poder (y podría decir más, pero es muy temprano para empezar a maldecir), aún más cuando esa persona estará al frente del país más poderoso del mundo.

“Total, el mundo ya sabía que los gringos están todos pendejos”, así habló la voz de la sabiduría (¡gracias Nacho! ). Es bonito poder hablar desde el racismo y los estereotipos, dar validez a estas palabras y llegar a la conclusión de que los estadounidenses han votado por el presidente que se merecen. ¿Y nosotros?

No entraré en discusiones sobre las teorías conspirativas de las elecciones de 2012 porque, honestamente, me parecen excesivas. 2012 fue un año lleno de “más vale malo conocido que bueno por conocer”, “no voy a votar para mostrar mi descontento” y señoras entusiasmadas por La Gaviota. Con este panorama ¿realmente creen que había algo por arreglar?

El enemigo nunca fue Trump ni Peña Nieto, ni siquiera los votantes. El enemigo es la ignorancia. Cierto es que tenemos más información al alcance de nuestras manos, pero no por eso hemos aprendido a manejar las herramientas que nos provee la lógica. Algunos “hacemos” algo para cambiar esta situación pero al final leemos porque es lo que está de moda, pero no leemos los libros correctos, tenemos opiniones porque los medios para expresarlas son vastos, pero no nos detenemos a confirmar que tengamos la información correcta para darles credibilidad. Creemos que somos más inteligentes pero resultados como los del día de hoy nos demuestran que no estamos muy cerca de lograr nuestros propósitos. Citando a mi querida Montse “La conclusión de esta noche es: La persona que representa a un país democrático no es la amenaza del pueblo; el pueblo es quien decide. Él es la amenaza de sí mismo.”

Esto podría terminar en una nota positiva. Lo hecho, hecho está, pero no por eso debemos dejarnos caer en la derrota. El mundo aún no se viene abajo y tenemos a nuestro alcance mil y un formas de evitar que eso suceda. Es momento de dejar de culpar a otros, asumir nuestra responsabilidad y empezar a hacer el cambio que queremos ver. #Donald Trump #Elecciones2016