El ocio se va reduciendo con los años. Adoramos trabajar, nos obsesiona estar ocupados y nos suena de antojo disponer de ratos para hacer cultura. Esto se explica porque la chamba teóricamente cumple todas las necesidades y solo pocos se entrometen con algo tan ambiguo.

Nosotros vamos de ociosos a las galerías, pero pensamos siempre en usted y no deseamos confundirle diciendo que esto no es lo mismo un trabajo de investigación acerca del mercado. Desciframos así una venta matizada, en el entendido, de que como tal, las rutas de la Roma Condesa y los domicilios atribuibles a la cultura son una invitación al recreo de todos los días.

Revisando sólo el arte, vemos que no se quiere vender en esta edición brutalmente el sufrimiento o el miedo, sino que se vuelve todo muy civilizado ante la necesidad de digerir el desagradable mensaje vacío prevaleciente de tipo consumismo y banalidad.

El grupo de organizadores del CCRC ha impulsado esta marca con la significación de un rito y ello hace las veces de complemento al comercio de tantas cosas como la mente humana ha imaginado. Si se aventura por el barrio, no le quedará duda de la diversidad en maneras de interpretar lo bonito haciendo casas, preservando parques, alterando las vías y eso sin pensar en todo lo que medra bajo tierra.

En nuestro paseo vimos cada sitio bien patrocinado, si bien han sido frugales y queremos adivinar una circunstancia muy compleja para quien va a la venta directa de mercancías como una pintura. Como sea, se abrió el concepto del arte para incluir al mismo tiempo a los joyeros y a los modistos. Hubo arquitectos involucrados, gente del gobierno y muchos restaurantes.

Se agradece a estos intrépidos emprendedores de algo fantástico que podría suceder si hacemos el baile y salimos de nuestro endurecimiento mediático para convivir con sensaciones que vienen del caminar mismo y de la sorpresa en cada exposición.

En general, las galerías no han acreditado a quien se exhibe con un montaje en proporción al valor que ameritan algunos trabajos. No hubo postales o demasiadas fichas desarrollando una explicación. Sabemos que hubo instalaciones, video arte y performances, tanto como las tradicionales de la pintura.

Destacó la Kurimanzutto quienes rentan un espectacular y le ponen cosas locas a la cresta de un emblemático edificio art decó en la esquina de Nuevo León y Sonora. Coincidimos con esa necesidad de invertir en la difusión de los artistas como si fueran Sabritones, mas nos pica el mosco de no saber nunca quien será el creador.

En Celaya 4, en la planta baja de un modernísimo nuevo inmueble, en el proyecto de Sismo, nos gana el asombro de la fotografía china, y por ende las neo chinería. El recorrido es breve, las impresiones a color son mas que nada formato chico y nos imaginamos que las grandes se habrán hecho con una técnica que le deja una espesa capa de barniz.

Hay un sentido del humor en estas fotos que nos advierten sobre la americanización. En Campeche, un proyecto con varios artistas Art Space. Uno de ellos con fotos de desnudo masculino y otro con pintarrajos escritos a mano alzada en la pared.

En Alfonso Reyes hubo joyería al aire libre y la Galería L estaba pletórica de una gran pintura monocromática en completa relación con las líneas e idea estética del diseño. Finalmente en Montes de Oca la Gil Zárate relumbra al interior de una construcción de época el contraste con un montaje que nos deja las fotos con alfileres sobre una mampara blanca. #arte contemporáneo #Corredor Condesa Roma #Cultura Ciudad de México