La victoria del empresario Donald #Trump en las recientes elecciones presidenciales en Estados Unidos no presenta el escenario más favorable para México y el resto de América Latina y el Caribe. Incluso dentro de Estados Unidos está aumentando la preocupación, sobre todo dentro de "grupos" como los inmigrantes indocumentados, los afroamericanos y diversos empresarios del sector tecnológico en Silicon Valley.

Ahora les dejo con una inquietud propia: entiendo muy bien la preocupación con respecto a Trump y considero muy importante buscar una respuesta ante su (futura) Presidencia, pero el gobierno de #México tiene que dejar de buscar siempre un enemigo externo y personificar el mal en una sola persona. Llegó hace ya siglos el momento de hacer frente a los enemigos dentro del país: la corrupción, la delincuencia, la ineficiencia burocrática y la falta de visión de muchos políticos.

No es un cuento nuevo decir que el gobierno siempre se enaltece de los éxitos de los mexicanos, sobre todo cuando son reconocidos en el exterior. Sin embargo, es necesario poner un alto ante estas paradas de cuello y dar oportunidad verdadera ante cualquier idea innovadora pero con verdadeo impacto. Lo malo de que “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho” es que siempre tiene que venir alguien de “fuera” a reconocerlo para que sea apreciado.

Otro de los mayores problemas somos nosotros: la #Sociedad civil. Gran parte de la sociedad mexicana es demasiado conservadora en temas que nos incumben y afectan a todos, porque si bien no tenemos un gobierno que apoya estas ideas innovadoras, tampoco hay en la sociedad civil un plan que impacte de manera conjunta, esto es: una idea que beneficie, sume y produzca. No podemos seguir por el mismo camino porque esta es la misma senda que nos ha llevado a donde estamos ahora. Tenemos que asumir una posición crítica y aprovechar, por ejemplo, todas estas nuevas tecnologías para aprender y emprender el camino al cambio

No quiero ser exclusivamente negativo en cuanto al desarrollo tecnológico y económico de México. También hay varias indicaciones de avances como, por ejemplo, una presencia más fuerte (aunque todavía incipiente) del capital de riesgo para incentivar a los miles de (potenciales) innovadores y emprendedores mexicanos.

Uno nunca puede olvidar que la tarea del desarrollo es de todos nosotros. Basta de culpar siempre al otro (sea connacional o extranjero). El gobierno y la sociedad tenemos que mirarse a nosotros mismos, entender verdaderamente nuestros propios problemas y desafíos, y tomar las acciones necesarias para que la sociedad en conjunto pueda realizar sus sueños en México y sacar adelante al país.